Guardianes de la verdad Economía

Auge de los sectores complejos

La casi silente transformación de las zonas francas del país

Ha sido un proceso tan sorprendente como veloz, una transformación de la que ha emergido una industria que ya no solo ensambla: piensa, diseña y crea.

El éxito en dispositivos médidas ha dado una base a escalar a los semiconductores.

El éxito en dispositivos médidas ha dado una base a escalar a los semiconductores.

Mario Mendez
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Como la aurora, que crece sin ruido, las zonas francas han mudado de piel. Lo que ayer fue ensamblaje de rutina, hoy respira inteligencia y propósito.

Esa es la percepción a la que nos conducen las cifras que, en el Encuentro Económico de Hoy, nos compartieron la presidenta de la Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA), Claudia Pellerano, y su vicepresidente ejecutivo, José Manuel Torres.

Los datos apuntan con claridad a un cambio estructural profundo: de un modelo intensivo en mano de obra poco calificada hacia otro más intensivo en conocimiento, tecnología y valor agregado.

La estructura del empleo también se ha transformado. Entre 2006 y 2025, la proporción de obreros pasó de representar el 84% del total a un 62%, mientras que la participación de los técnicos aumentó de 10% a 26% y la de los administrativos de 6% a 12%.

No estamos ante un cambio menor. Este giro revela una mayor sofisticación de los procesos productivos, una creciente demanda de capacidades técnicas —ingeniería, mantenimiento, calidad, automatización— y un aumento en funciones de gestión, logística y cumplimiento normativo. En otras palabras, se sustituye trabajo repetitivo por trabajo calificado, rasgo distintivo de industrias con mayor contenido tecnológico.

El proceso se confirma, además, en la transformación de la canasta productiva. Entre 2010 y 2025, la producción textil descendió de 53% a 10.9% del total. En contraste, los dispositivos médicos escalaron de 7% a 33%, mientras que los productos eléctricos y electrónicos pasaron de 12% a 13.9%. También ganan terreno la agroindustria y el tabaco —ahora con mayor sofisticación en su procesamiento—: la primera alcanza un 7.3% en 2025 (antes sin peso suficiente para destacar en 2010) y el segundo crece de 6% a 14.4% en el período.

Todo ello evidencia un desplazamiento desde industrias tradicionalmente intensivas en trabajo hacia sectores con mayores exigencias técnicas, regulación internacional e integración en cadenas globales de valor. Particularmente relevante es el caso de los dispositivos médicos, que demandan certificaciones estrictas, procesos de alta precisión y personal altamente especializado.

Al entrelazar los datos de empleo y producción, el mensaje se vuelve nítido: el menor peso de los sectores simples reduce la proporción de obreros, mientras que el auge de los sectores complejos impulsa la demanda de técnicos y personal administrativo.

Ha sido un proceso tan sorprendente como veloz, una transformación que apenas ha dejado huella en el polvo. Y sin embargo, de ese tránsito silencioso ha emergido una industria que ya no solo ensambla: piensa, diseña y crea.

Sobre el autor
Mario Mendez

Mario Mendez

Licenciado en Economía, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), con más de 40 años de ejercicio en el periódico HOY.

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