Tragedia en Colombia
Gustavo Petro asume responsabilidad tras bombardeo que deja 7 menores muertos en Guaviare

Gustavo Petro, presidente de Colombia
Bogotá (EFE).- El presidente colombiano, Gustavo Petro, lamentó este sábado la muerte de al menos siete menores de edad en un bombardeo contra disidentes de las FARC en el departamento del Guaviare (centro-sur), pero asumió la responsabilidad por ese ataque, que mató a 20 guerrilleros del grupo liderado por Néstor Vera, alias Iván Mordisco.
«Claro que es lamentable toda muerte de personas y más de menores de edad. Pero si se deja avanzar los 150 hombres de Iván Mordisco que iban por la selva, entonces emboscan 20 soldados jóvenes que estaban al frente a pocos kilómetros», manifestó el mandatario en su cuenta de X, ante las críticas recibidas por la muerte de los menores en el bombardeo.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, dijo hoy en un comunicado que al menos seis de los muertos que dejó ese bombardeo eran menores de edad, cifra que el Instituto de Medicina Legal (IML) elevó a siete, al tiempo que confirmó que son 20 los cuerpos recibidos, uno más de los informados inicialmente.
«Todo esto es lamentable, es la guerra en su despliegue doloroso e inhumano, afectando a los más vulnerables: a menores de edad reclutados por falta de protección y hoy convertidos en objetivos militares», sostuvo la defensora, Iris Marín, en un comunicado.
Marín recordó que, bajo el Derecho Internacional Humanitario (DIH), «ningún niño, niña o adolescente reclutado debería resultar afectado por operaciones militares» y que las Fuerzas Militares «deben adoptar todas las precauciones factibles para protegerlos», siempre al evitar el uso excesivo de la fuerza.
La defensora subrayó también que «la responsabilidad originaria de la muerte de los menores de edad en los bombardeos recae en los grupos armados que los reclutan», en este caso el Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las antiguas FARC.
La funcionaria recordó que el reclutamiento de menores es un crimen de guerra y advirtió que «utilizar la presencia de niños, niñas y adolescentes como argumento para cuestionar operaciones militares evidencia que las estructuras armadas ilegales los instrumentalizan como escudos humanos».