Barrio 27 de Febrero: El mundo en dos ruedas en el que los motoristas ruegan por empatía

Barrio 27 de Febrero: El mundo en dos ruedas en el que los motoristas ruegan por empatía
Tener un vehículo de dos ruedas en República Dominicana, ya es sinónimo de discriminación y señalamiento por muchos, debido a las actitudes de unos cuantos imprudentes al volante.
Así lo han dado a conocer los motoristas del barrio 27 de Febrero consultados por periodistas del Hoy en tu Barrio.
Los motoristas nos que viven entre el ruido, el calor y la prisa por llegar de un lugar a otro y poder recolectar la cantidad de dinero suficiente para así llevar el pan de cada día a sus hogares.
Pero hoy alzan sus voces y nos explican cómo ellos viven cada día una batalla silenciosa en las calles de la capital.
Motoristas del barrio 27 de Febrero, protectores silentes
Tal es el caso de Ángel Augusto Sierra, quien señaló que se levanta a las 5:00 de la mañana todos los días para llevar a sus trabajos a tres clientas fijas que tiene y así cuidarlas de ser asaltadas.
“Yo siempre trato de tener mis viajes fijos para así levantarme con un compromiso, trato de estar en sus casas antes de que ellas me llamen y cuidarlas de que les pase algo malo, y si uno de esos días, no puedo llevarlas se les complica la vida”, narró.
“Ellas no lo saben, pero con el dinero que me dan diario les doy una parte a mis hijos para que puedan irse a la universidad y saco el dinero de la comida y se lo doy a mi esposa”, añadió.
Las miradas condenatorias a los motoristas
Algunos motoconchistas señalaron que al desplazarse más rápido en medio de los tapones, otros conductores le cierran el paso.
“Los carros y los guagüeros al ver que uno puede moverse mejor que ellos, quieren tumbar a uno”, manifestó Arturo Echavarría.
“Uno siempre lleva la medida y la precaución pero a veces son ellos quienes provocan los accidentes”, añadió.
Algunos de los motorizados reconocieron que en algún momento de su trayecto han violado alguna ley de tránsito o han cometido acciones imprudentes como: subirse en la acera, violar la luz roja, andar en vía contraria, entre otras acciones.
Sin embargo, aseguran que tanto los policías como otros conductores le “tienen su mala fe”, cuando ellos van por la línea.
“A veces tenemos problemas con las autoridades y con algunos choferes de carro que andan en el celular y en el timón también”, expresó Jairo Féliz.
Según relató, los accidentes y conflictos en las vías muchas veces se originan por la distracción de los conductores.
“Hay personas que han tenido un percance con uno, pero es porque van con la cabeza metida en el teléfono y no pueden atender dos cosas: el timón y el teléfono”, sostuvo.
Féliz también cuestionó la actuación de algunos agentes policiales, alegando que, aun cuando los motoristas tienen sus documentos al día, son detenidos sin justificación.
“No vale la pena tener matrícula, licencia, seguro y casco, porque eso nada funciona. Cuando los policías dicen ‘vámonos’, es vámonos. No importa que tú seas hijo de quien sea, ellos lo que andan es en palomería”, afirmó.
Agregó que, aunque el motor está registrado a su nombre y posee toda la documentación requerida, “eso no vale nada, lo que vale es que si pareces sospechoso, te dicen: hablamos en base”.
Las advertencias a sus colegas motoristas
Además, los motorizados aconsejan a muchos de sus compañeros al volante que cuiden sus vidas.
“Yo soy un padre de familia, si me pasa algo es la familia que va a sufrir, por eso es que hay que respetar las leyes de tránsito”, dijo Ángel Augusto Sierra.
Mientras que Fernando Ortiz, les recordó que en caso de no manejar correctamente “el Darío Contreras está ahí esperando a mucha gente y también está ahí el cementerio de la Máximo Gómez”.
“¡Hay muchos locos! Yo soy un padre de familia, si me pasa algo es la familia que va a sufrir, por eso es que hay que respetar las leyes de tránsito”, enfatizó Fausto Ortega, alias, “Papolo”.
Mientras que Jairo Arturo Marmolejos, aconsejó que “traten de andar suave porque la calle está dura y esos golpes que uno se da, de verdad son duros”.
“Cuando esos pies se le rompen a uno y esos brazos, ni en el Darío Contreras te quieren atender. Traten de llegar sano y salvo a sus casas”, aseguró.
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