Eulalia Flores: Hostos tuvo dos tumbas en cementerio Independencia

“Tres mil 393 muertos son sus habitantes…” Eulalia Flores
De los ilustres sepultados en el cementerio de la avenida Independencia, quien más honores recibió tras su deceso fue Eugenio María de Hostos. Tiene dos tumbas y una ocultaba un misterio que fue descubierto y revelado por la historiadora y socióloga Eulalia Flores: el de una hija “que nunca había aparecido”. Ella encontró parte de sus restos.
Define al insigne maestro como “un trotamundos póstumo” por los variados traslados y homenajes que recibió tras su partida.
Con pintoresco estilo de expresarse refiere hallazgos sobre el educador puertorriqueño y exclama: “Por yo estar de atrevida y ponerme a abrir esa tumba…”, refiriéndose al sepulcro que despertó su curiosidad.
“A Hostos le hicieron dos entierros. Murió en 1903 y fue sepultado en el panteón de Cayetano Rodríguez, su alumno. Después, sus discípulos le hicieron un monumento aparte, en 1925, y estuvo ahí hasta 1947 que lo llevaron a la Capilla de los Dominicos. En 1985 fue trasladado al Panteón Nacional”.
“Había manifestado que no lo llevaran a Puerto Rico hasta que no fuera libre”.
Armada de valor y en compañía de obreros, levantó la pesada cubierta de la segunda sepultura: “Están el cofre con los restos de su esposa en urna de latón, y afuera, un cráneo y unos fémures de un infante que tendría dos años, por el tamaño de las osamentas. Hostosianos hablaban de una niña de Hostos que nunca había sido encontrada…”.
Otros descubrimientos. Eulalia Flores determinó que de los 57 caídos en la Revolución de Abril que había contabilizado, algunos desaparecieron, muchos porque los llevaron a sus pueblos o a panteones familiares, como ocurrió con Oscar Santana y Luis Reyes Acosta.
Porque “este sitio de memorias [el cementerio], representa las cuatro etapas de la vida republicana: Independencia, Restauración, Ocupación Norteamericana y la Guerra de 1965”. Se abrió en 1840.
Sobre el artista Abelardo Rodríguez Urdaneta expresa: “Se robaron la lápida, pero llegué a identificarlo. Solo decía Abelardo… Debajo estaban las fechas en que nació y murió, por eso lo establecí”.
Lo que existe de Concepción Bona, quien confeccionó la bandera dominicana, es una recreación para honrar su memoria. “La gente ignora que estaba ahí. La trasladaron al Panteón Nacional”.
Por otro lado, los restos de Manuel de Jesús Galván y José Núñez de Cáceres no están en ese sitio, como se ha escrito. La confusión se debe a que hay dos con sus nombres y apellidos. El Galván es un sobrino del escritor y el otro, “un pariente homónimo de Núñez de Cáceres. He encontrado errores repetidos por tradición”.
Marca diferencias entre tumbas planas, múltiples, panteones, mausoleos, cenotafios… Camina entre lápidas, familiares para ella por sus años investigando. “Estos son los abuelos de Juan Luis Guerra”. Se lee: Altagracia Guerra de Perdomo, Ignacio M. Guerra, Ignacio Guerra hijo, Calixto M. Guerra. Son vecinos de Juan Bautista Alfonseca, soldado, músico y de “los rano del Listín Diario”.
Eulalia Flores comenzó sus indagaciones inspirada por Omar Torrijos que, en visita a Santo Domingo, en 1980, pidió que lo llevaran al cementerio y ella acudió a verlo. Al preguntarle su interés afirmó que lo hacía cuando viajaba a un país porque “según esté un cementerio está su sociedad”.
No quiere que el lugar sea considerado lúgubre y aconseja llevar niños “para que lo vean como algo natural, es nuestra última casa, ahí iremos todos. Que conozcan epitafios, la vida y la muerte, el sitio que separa a los vivos de los fallecidos”. Está cerrado por trabajos de restauración.
Se detiene en un cruce de avenidas y explica: “Son dos calles funerarias que dividen el cementerio en cuatro y delante hay vías perimetrales. Tres mil 393 muertos son sus habitantes…”.
En el panteón de Carlos A. Mota, con efigies talladas, señala dos y cuenta: “Esas muchachas se llevan de muertas ocho meses, estaban tuberculosas”.
A la salida, el panteón de Felipe Mañón atrae por la inacabable lista de méritos: Soldado restaurador, Comandante de armas de Bayaguana, Jefe de Operaciones en Guerra y Antonio, Jefe de Reserva, Gobernador interino, Jefe de Puerto, Regidor Elector, Presidente del Consejo de Guerra, Presidente de la Junta de Caridad Padre Billini, Masón, Caballero Marca ODD-Fellows…”.
Eulalia Flores comenta: “Él mismo escribió en vida su epitafio”.