Genealogía respalda honrar a Carlos Larrazábal Blanco

Fotos que van con Carlos Larrazábal Blanco, calle, 2. Carlos Larrazabal Blanco
Directivos del Instituto Dominicano de Genealogía respaldaron la petición de descendientes del historiador, genealogista, geógrafo, maestro y luchador por la libertad Carlos Larrazábal Blanco, para que una calle o avenida de Santo Domingo sea designada con su nombre.
Milcíades Humberto Núñez y Víctor Arthur, presidente y tesorero de esa entidad, respectivamente, significaron que siempre han considerado al insigne investigador “una institución”, razón por la que fue nombrado “Primer Presidente Honorífico” de ese organismo, junto a monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito y Julio Genaro Campillo Pérez, figuras sobresalientes de las letras y la historia nacionales.
Puede leer: Luchó contra la invasión estadounidense de 1916
“Podemos decir que él es el padre de la genealogía en el país. Sus nueve tomos de “Familias Dominicanas” son herramientas útiles y necesarias para abrevar en esa fuente de sabiduría y data que él construyó sin computadora, con fechas, descendencias, lugares, tecleados en máquinas mecánicas o a mano”.
Larrazábal relató en 1981 que elaboró el fichero manuscrito, el más grande de la República, iniciado en su juventud. El primer tomo de su obra magna se publicó en 1967. Completó nueve en 1980. Zurita es el último apellido registrado.
El Instituto Dominicano de Genealogía es la primera institución que ha reconocido a este pionero. No solo lo nombró “Presidente Honorifico”, sino que instituyó el “Premio Carlos Larrazábal Blanco”, a la mejor obra genealógica. El número uno le fue otorgado a Luis José Prieto Nouel, por su libro “Monseñor Alejandro Nouel y Bobadilla y su familia”.
Al mismo tiempo, le dedicó completo el primigenio número de su Boletín Informativo “Raíces”, que incluye los trabajos de Larrazábal en torno a “las luchas por la libertad, desde los primitivos pobladores de la Isla hasta nuestros días”.
“Siempre le hemos dado importancia y relieve a su figura, sus nueve tomos son los mejores instrumentos para búsqueda de conexiones de familias”, manifestaron Núñez y Arthur.
Agregaron que ese “es un trabajo tan arduo y tan único, que todavía ahora es una fuente que hay que consultar obligatoriamente”.
“Larrazábal peinó todos los archivos existentes aquí. Es una labor extraordinaria, una fuente increíblemente útil”.
Revelaron que ellos reciben llamadas telefónicas y mensajes de internet de personas interesadas en sacar pasaporte de la Unión Europea, preguntando cómo conseguir en las oficialías o en las parroquias actas de nacimiento o de matrimonio, “que les permitan saber quiénes son o fueron sus padres auténticos y la obra de Larrazábal es de gran utilidad para esos fines”.
“Les decimos: Busquen sus ancestros lo más lejano posible, para nosotros enlazar con Larrazábal”, subrayaron.
Agregaron: “Dicen que la genealogía es la ciencia auxiliar de la historia, pero algunos afirman que es al revés, porque la historia no se construye sola, sino con las personas, que son lo más importante de la historia, lo que hicieron, en qué se destacaron…”.
Añadieron que han existido figuras en el devenir nacional preocupadas en resaltar y mantener el nombre de los que poblaron lugares. “Hay lagunas en la historia”.
Explicaron que el Instituto Dominicano de Genealogía es una organización fundada en 1983. Tiene como objetivos principales realizar e impulsar las investigaciones genealógicas, así como su difusión por todos los medios posibles.
La página de la institución es https://wwwidg.org.do. Publica la sección “Cápsulas genealógicas” en el suplemento “Areito”, de este periódico.
La calle
Milcíades Humberto Núñez y Víctor Arthur dijeron que Carlos Larrazábal Blanco no ha merecido el reconocimiento de una calle con su nombre, producto “del poco interés en conocer la historia familiar en la República Dominicana”.
“Definitivamente merece ese homenaje”, manifestaron.
“Ante esa petición de sus nietos, solicitamos, como institución, que se le asigne una calle, y que no sea un callejón, para que las personas, al verla, se interesen en saber quién era”, expresaron.
“Estamos hablando de una persona que no solo fue maestro, investigador histórico, historiador, geógrafo, sino que combatió la Ocupación Norteamericana de 1916-1924, se opuso a la dictadura de Trujillo. Era un luchador por ideales de independencia y justicia. Tuvo que irse del país porque fue una voz disidente en la tiranía de Trujillo”, afirmaron.
Anunciaron que se dirigirán al Ayuntamiento del Distrito Nacional para solicitar que una vía de la capital lleve el nombre del ilustre intelectual Carlos Larrazábal Blanco.