En la mira de Estados Unidos
Groenlandia," la nueva obsesión geopolítica de Donald Trump", esta es la poderosa razón
Groenlandia, con apenas 57.000 habitantes, goza de autonomía desde 2009, aunque la defensa y la política exterior siguen bajo control de Dinamarca, miembro de la OTAN

Groenlandia
A un año de haber asumido la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump volvió a colocar a Groenlandia en el centro del debate internacional. En su discurso inaugural del 20 de enero de 2025, el mandatario insistió en que la isla , territorio autónomo de Dinamarca, es clave para la seguridad nacional estadounidense.
El politólogo e internacionalista Luis González explica que la propuesta de Trump responde a una visión estratégica más amplia: “El problema no es solo de recursos naturales, sino de rutas comerciales y seguridad nacional. Groenlandia es un punto geopolítico clave en el Ártico”.
Autonomía bajo Dinamarca
Groenlandia, con apenas 57.000 habitantes, goza de autonomía desde 2009, aunque la defensa y la política exterior siguen bajo control de Dinamarca, miembro de la OTAN. Para González, esta condición complica cualquier intento de anexión: “Ya no hay tierra sin dueño en el planeta. Lo que se necesita es diplomacia, no imposición”.

Luis Gonzalez. Hoy/Fuente Externa
Intereses de Estados Unidos
El calentamiento global ha abierto nuevas rutas marítimas en el Ártico, que conectarán Asia con Europa y América, evitando el Canal de Suez. Además, el deshielo facilita el acceso a tierras raras y petróleo.
Sin embargo, González subraya que el verdadero interés es estratégico: “Estados Unidos quiere controlar esas rutas para evitar que Rusia y China amplíen su influencia en el Ártico”.
Riesgos de la estrategia
El especialista advierte que la forma en que Trump plantea el control de Groenlandia puede generar un conflicto con sus aliados europeos: “Si decide tomarla por la fuerza, estaría atacando a un país miembro de la OTAN, lo que violaría la propia carta fundacional de la alianza”.

Groenlandia
A su juicio la disputa por Groenlandia refleja la tensión entre seguridad y comercio en el nuevo orden global: “El problema es geopolítico, geoestratégico y de rutas comerciales. Si Estados Unidos intenta tomar Groenlandia por la fuerza, el costo político y militar será mayor que el beneficio”