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Obispado de Baní en parte atrás de la calle Sánchez

26_11_2020 HOY_JUEVES_261120_ Opinión8 A

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Fabio Herrera Miniño
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Para los que visitemos a Baní en estos días de fiestas patronales y vayamos a la iglesia o a las oficinas obispales, nos topamos con el laberinto para poder acceder a las mismas por lo enredado del acceso en que ya de por sí la pequeña iglesia convertida en catedral apenas puede albergar no más de 400 personas.

El acceso a las oficinas del Obispado y residencia obispal es una odisea. O se cruza por toda la iglesia hasta el altar mayor y se sale por la sacristía para ingresar al Obispado.

También por lo que era el callejón de la Patrona convertido en vulgar mercado de celulares y dulces y que era el acceso a la antigua casa curial, una edificación de madera en donde residieron por varios años los sacerdotes canadienses que estuvieron en la parroquia desde 1946 hasta 1977.

Es decir que las oficinas del Obispado de Baní no tienen acceso directo desde las calles Duarte, Mella y Sánchez.

El Obispado está ubicado en la parte atrás de la iglesia en una hermosa edificación que escondida hace difícil su acceso.

Esto provoca que los obispos, los tres que han dirigido la diócesis desde su creación, han preferido pernoctar en la residencia parroquial de El Llano.

Y es para no someterse al suplicio de un acceso enclaustrado sin movilidad para estacionamiento, aparte de la gran contaminación del área al ser la parte de la ciudad más contaminada y con un tráfico insoportable y ruidoso.

Ni reuniones ni recibir visitas importantes se pueden llevar a cabo con serenidad y en condiciones aceptables.

Convertir el pequeño templo de Nuestra Señora de Regla en catedral al elevar el grado episcopal de la parroquia a obispado no se hizo con la debida ponderación de lo que significaba esa acción que solo tenía para oficinas diocesanas el Centro Parroquial construido en 1959 al lado de la iglesia.

Fue de gran ayuda para servir de iglesia cuando en enero de 1962 Baní y Ocoa fueron sacudidos por un violento terremoto que dejó la estructura de la iglesia muy afectada y las vetustas paredes de mampostería del vecino Palacio del Ayuntamiento se resquebrajaron para inutilizarlo y años más tarde dar paso a una moderna estructura.

Al lado de la iglesia del lado este hay un pequeño parque que se le ha llamado de Los Fundadores para recordar aquellos habitantes originales que después de un litigio por la propiedad de la tierra en el siglo XVIII pudo consolidarse la fundación ceremonial del pueblo el 3 de marzo de 1764.

La iglesia en sus orígenes tuvo una trágica existencia de incendios que al ser de madera fue pasto de las llamas en dos ocasiones hasta finales del siglo XIX cuando se construyó en mampostería.

Para esa época de 1880 el insigne maestro antillano Eugenio María de Hostos visitó a Baní en su periplo por el país y se maravilló de cómo la población se había entregado a la construcción su templo, desde los niños trayendo piedras hasta los adultos aportando su mano de obra.

Hostos exclamaba lo maravilloso que eran los banilejos y como una sola familia se integraron a una labor comunitaria ejemplar.

El Obispado de Baní, que abarca a San Cristóbal y San José de Ocoa, ha tenido tres obispos desde su creación en 1987. Ellos son Príamo Tejeda, hasta 1997, Freddy Bretón, desde 1998 hasta el 2015 y Víctor Masalles Pere desde el 2017 a la fecha.

Solucionar la estrechez del espacio de la catedral y de sus oficinas en la parte atrás de la iglesia por la calle Sánchez sería construyendo un nuevo templo más amplio junto a nuevas oficinas y salas de reuniones del Obispado.

Pero su ubicación más lógica sería en alguna propiedad camino a la playa de Los Almendros o al oeste de la ciudad al pie del Cerro Gordo en la prolongación de la calle Beller en lo que se llama el Alto de la Candelaria.

Una ampliación del templo actual no es recomendable por el significado de la iglesia y además se destruiría el parquecito de los Fundadores que hasta 1961 estaba dedicado a recordar la memoria del padre del dictador Trujillo, José Trujillo Valdez.

Aparte de que el espacio que se ganaría no justificaría esa expropiación de propiedades que dejaría la cuadra con la iglesia con sus anexidades.

Se perdería todo su sabor histórico y tal como ocurrió con la proyectada reconstrucción de las ruinas del convento de San Francisco se desechó el proyecto por su valor patrimonial nacional. Y la iglesia de Bani pese a su pequeñez es un patrimonio para el país y el mundo lleno de banilejos por todas partes. Exigiría un sacrificio inaceptable por la ciudadanía.

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Fabio Herrera Miniño

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