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Sistema de salud avanza

Tanatóloga favorece que se humanicen los cuidados críticos

Cuando la curación no es posible, el cuidado sigue como un deber clínico y humano. Entran los cuidados paliativos alivio del dolor, control de síntomas Y apoyo

Liúsik Cuello, tanatóloga y cuidadora.

Liúsik Cuello, tanatóloga y cuidadora.

Altagracia Ortiz
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El sistema de salud ha avanzado de forma admirable en tecnología, protocolos y especialización médica. Sin embargo, ese progreso no siempre ha ido acompañado de un crecimiento equivalente en la dimensión humana del cuidado.

La pregunta es, ¿Tratamos enfermedades o cuidamos personas? El tema es tratado por la tanatóloga Liúsik Cuello, a quien le preocupa la falta de cuidados institucionales en es etapa crítica de la vida de las personas. “Humanizar los cuidados no se limita al momento de la muerte. Empieza mucho antes, desde que la persona envejece y es cuidada en su hogar”, explica la cuidadora.

Y amplía su explicación, la humanización del cuidado empieza desde el primer diagnóstico, desde una sala de espera, desde la cama de un hospital, una clínica, una unidad de cuidados intensivos. Se refiere además, a los cuidados en una unidad de cuidados intensivos neonatal o una residencia de adultos mayores, explica Cuello.

“Es importante tener presente que quien está enfermo no es solo un cuerpo que requiere procedimientos, sino una persona que siente, teme, recuerda, ama y necesita ser tratada con dignidad, respeto y presencia”, afirma Cuello.

Humanizar

Humanizar el cuidado de un ser humano implica escucharlo, explicarle con claridad, respetar sus tiempos y emociones, cuidar el lenguaje y el tono, el contacto y el entorno.

El cuerpo escucha

A su juicio, humanizar significa reducir el ruido innecesario, regular la luz, permitir la presencia de sus seres queridos siempre que sea posible y recordar que, incluso en estados de inconsciencia, el cuerpo percibe y responde.

Revisiones sistemáticas y diversos análisis han demostrado que la atención centrada en el paciente y la familia en condiciones de vulnerabilidad en la salud, mejora la experiencia y reduce secuelas emocionales, mientras que la música aplicada con criterios clínicos reduce el dolor, la ansiedad y el estrés fisiológico, afirma.

“En mi propia vida he sido testigo de ello. En varias ocasiones en que estuve enferma, fue mi madre, Catana Pérez de Cuello, maestra, pianista y educadora musical y artística, quien me cuidó no solo desde lo físico, sino desde lo profundo del ser”, afirma. En cuidados intensivos y neonatales, donde la vida puede depender de un hilo, la humanización es aún más crucial., afirma Cuello. Hablarle al paciente, tocar con respeto, acompañar a la familia, y a los cuidadores, crear espacios de contención y ofrecer información comprensible no interfiere con la medicina: la completa. Morir con dignidad no es morir sin tristeza, afirma Cuello. 

Sobre el autor
Altagracia Ortiz

Altagracia Ortiz

Periodista egresada de la UASD, especialista en salud y con más de dos décadas de experiencia.
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