#SinFiltro
40 años: ¿La fecha de vencimiento profesional?
En la República Dominicana, esta realidad golpea directamente el ascenso de la mujer a la alta gerencia

Creada con IA
Recientemente pasé un tiempo viendo la serie Younger. La trama es tan fascinante como aterradora: una mujer de 40 años, altamente calificada, se ve obligada a mentir sobre su edad para conseguir un empleo tras un paréntesis personal. Lo que comenzó como ficción, se transformó en una bofetada de realidad al abrir mi LinkedIn.
En la red social profesional por excelencia, el muro se ha convertido en un confesionario de valentía y dolor. Decenas de mujeres dominicanas denuncian una tendencia implacable: la desvinculación masiva de talento femenino al cruzar la frontera de los 40.
Tras años de sacrificios y aportes estratégicos, muchas son desvinculadas bajo el eufemismo de "reestructuración", solo para ser sustituidas por perfiles más jóvenes.
Este fenómeno es el síntoma de una democracia deficitaria. Si el sistema no garantiza la igualdad de oportunidades para quienes están en su plenitud intelectual, estamos ante una falla estructural. Según la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT) de nuestro país, aunque las dominicanas presentan niveles educativos superiores, sus tasas de desocupación se disparan al superar los 35 años en comparación con sus pares masculinos.
A nivel regional, la CEPAL advierte que esta "doble brecha" de género y edad empuja a las mujeres hacia la informalidad. A nivel mundial, el Informe sobre el Edadismo de la ONU confirma que esta es la exclusión más aceptada socialmente, afectando a las mujeres de manera más temprana y severa.
En la República Dominicana, esta realidad golpea directamente el ascenso de la mujer a la alta gerencia. Al llegar a los 40 años —la edad ideal para aportar madurez en juntas directivas— muchas ven su trayectoria interrumpida. Estamos sufriendo una "amputación de experiencia".
Al desvincular a estas profesionales, las empresas dominicanas pierden la mentoría crítica que estas mujeres ofrecen a las más jóvenes. El liderazgo no se construye solo con energía juvenil; se sostiene con el criterio que solo dan las crisis superadas y los años de gestión.
Sin embargo, surge una luz de esperanza que vale la pena destacar. Mientras el mercado corporativo tradicional parece cerrar puertas, el nuevo Reglamento de Contrataciones Públicas de la República Dominicana está abriendo ventanas. Según ha informado el Ministerio de la Mujer, este marco normativo aumenta la cuota de participación para empresas dirigidas por mujeres y mejora las condiciones de acceso a las compras del Estado.
Esta medida es vital: muchas de esas profesionales que el sector privado descarta están canalizando su vasta experiencia hacia sus propias MIPYMES. Que el Estado promueva criterios de equidad en sus compras es un paso hacia un modelo de desarrollo más justo.
No podemos llamarnos una sociedad de progreso si el éxito profesional de la mujer tiene un reloj de arena que se agota justo cuando llega a su mayor capacidad estratégica. La serie Younger nos hace reír, pero la realidad de LinkedIn nos debe hacer actuar.
Es hora de que los departamentos de Gestión Humana dejen de mirar la fecha de nacimiento y valoren la profundidad de la trayectoria. Mientras el sector privado despierta, celebramos que existan mecanismos que fortalezcan a la mujer que decide liderar su propio camino económico.
La experiencia no es una carga; es el activo más valioso de nuestra economía. La patria y la empresa se construyen con fuerza, pero se sostienen con sabiduría.