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Adicciones

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La tecnología y la inteligencia artificial tienen atrapado en el mundo de las adicciones a millones de seres humanos, desde niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. 

Hablo de las adicciones a los celulares, redes sociales, videojuegos, notificaciones, pantalla y otras adicciones como son las compras compulsivas y pornografías.

Los niños y adolescentes sufren de adicciones a las “tables”, videojuegos y ciberespacio. Toda actividad impulsiva, gratificante, en la que se pierde el control de parar o posponer, originando ansiedad, nerviosismo o mal humor cuando no se está conectado se llama adicción.

Esa búsqueda o necesidad impulsiva por ver las notificaciones en las redes, de durar horas en el celular o lo digital, no es cosa de vagancia, flojera, irresponsabilidad o descontrol; realmente es una alteración en los circuitos de recompensa del cerebro y de su química, donde se registran modificaciones importantes en sus estructuras.

En las adicciones, las amígdalas cerebrales están hiperreactivas, el núcleo acumen y la corteza prefrontal producen más dopamina: el químico del placer. Esa gratificación, el estrés y la impulsividad se activan en esas áreas cerebrales originando ciertas tolerancias y más necesidad dopaminérgica.

La adicción a celulares y redes sociales afecta la vida laboral y social, pero también, la familia y la vida de pareja. Los adictos digitales le dan más importancia y están más conectados y aferrados a sus notificaciones, de donde duran horas, días y noches; por lo que se hacen alexitímicos: no expresan emociones positivas, son fríos, indiferentes con la pareja, posponen sus relaciones sexuales, encuentros y salidas por estar conectado al ciberespacio o redes sociales.

A los adultos les afecta el sueño, les aumenta estrés y ansiedad, depresión, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, aislamiento social, conflicto de pareja y pobre desempeño laboral.

En los niños y adolescente, altera su desarrollo cerebral, les desregula sus emociones, pérdida del control de su corteza prefrontal, con pobre atención y concentración, memoria, habilidades y destreza para resolver problemas a largo plazo.

Estos niños se vuelven apáticos, poco sociables, prefieren el aislamiento y la soledad para estar presentes en la pantalla, cosa que afecta su aprendizaje, la capacidad para integrarse a grupos o estar activo dentro del sistema escolar.

Las adicciones a la pornografía y las compras compulsivas, han aumentado en la consulta psiquiátrica y psicológica; pero también las infidelidades virtuales, los conflictos y celos por las redes sociales.

Las personas están perdiendo el contacto con otros seres humanos, tener encuentros, visitarse o juntarse para conversar o tener actividades gregarias. Las redes han desconectado a las personas, las llevan al individualismo, a vivir en la búsqueda del presentismo, la notoriedad y el éxito a través de las redes.

La recomendación es, usar las redes y celulares de forma responsable, por corto tiempo, discriminando los espacios y respetando los momentos donde no es inteligente y prudente el uso del celular.

A los niños y adolescentes es mejor mantenerlos con actividades gregarias, positivas y que estimulen su cerebro y su aprendizaje social y su conexión con los amigos. Un niño o preadolescente no deben usar celulares inteligentes, o dormir con tecnología.

Los países desarrollados han empezado a prohibir los celulares y tables en escuela.

Todos debemos de cuidarnos de la adicción digital y sus consecuencias.

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José Miguel Gómez

José Miguel Gómez

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