Guardianes de la verdad Opinión
Juan Fernando Cristo, ministro del interior, posa para un retrato en su despacho en Bogotá (Colombia) el 21 de Noviembre del 2024.

Juan Fernando Cristo, ministro del interior, posa para un retrato en su despacho en Bogotá (Colombia) el 21 de Noviembre del 2024.Diego Cuevas

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Recientemente, realizamos un nuevo viaje a Colombia, mi destino vacacional y académico por preferencia. El hecho de que en menos de una década he visitado aquel paradisiaco lugar más que destinos turísticos nacionales, muestra que lo llevo en el corazón y que considero mi segundo país, Los viajes a Colombia se han convertido en un fenómeno colectivo, cada vez más dominicanos cruzan el mar para encontrarse con una nación llena de contrastes, donde la modernidad convive con la tradición, la cultura y la naturaleza se despliega en formas infinitas.

La facilidad migratoria ha sido clave. No se requiere visa para entrar, lo que elimina barreras y abre puertas. A ello se suma lo económico: los vuelos se han multiplicado, los precios son competitivos y, en muchos casos, resulta más asequible pasar un fin de semana en Bogotá o Medellín que hospedarse en un complejo turístico local. Una vez allí, la vida cotidiana es cómoda y accesible: hospedajes de calidad, transporte eficiente y una oferta cultural amplia que se disfruta sin necesidad de grandes presupuestos, por lo que viajar a Colombia ya no es un lujo, sino una posibilidad concreta. Pero este auge no se limita al turismo vacacional. Cada vez más profesionales —especialmente abogados y médicos— viajan a Colombia para participar en congresos, seminarios y encuentros académicos. La afinidad entre ambos países, sumada al desarrollo colombiano en la organización de eventos de alto nivel, convierte a estas visitas en oportunidades de crecimiento porque viajar allí significa ampliar horizontes, fortalecer vínculos y nutrirse de experiencias que enriquecen, otro aspecto adicional que ha impulsado el interés dominicano por Colombia es la cirugía estética, ya que se ha consolidado como un referente regional en medicina estética y procedimientos quirúrgicos, con profesionales reconocidos y clínicas de alto nivel que ofrecen calidad y precios competitivos, por eso Colombia significa no solo disfrutar de su cultura y paisajes, sino también acceder a servicios médicos especializados que han ganado prestigio internacional.

Colombia, merece ser reconocida más allá del morbo y las imágenes que algunas series o novelas han difundido. Es un país diverso y vibrante: Bogotá, con su cultura y su frío que invita a la reflexión; Medellín, con la calidez cosmopolita de una ciudad que se reinventa y ofrece atractivos propios; Quibdó, con su riqueza natural y cultural única que nos invita a conocer el Pacífico; Cali, con la alegría que se expresa en cada esquina y en cada baile de salsa; Ipiales, en la frontera con Ecuador, con su belleza imponente y su aire de encuentro entre pueblos; e Ibagué, con su música, cultura y una población muy similar a la nuestra.

La música también une nuestros dos países; Colombia ha sido casa de grandes merengueros como Wilfrido Vargas, y muchos merengues dominicanos han nacido de transformaciones de vallenatos. El vallenato, al igual que la salsa colombiana, se disfruta en República Dominicana como parte de un intercambio cultural que fortalece la identidad caribeña y latinoamericana.

Por todo esto, no sorprende que desde República Dominicana se haya incrementado el interés por visitar Colombia, porque Viajar a Colombia se ha convertido en mucho más que una tendencia: es un fenómeno que refleja la apertura de los dominicanos hacia experiencias auténticas, accesibles y enriquecedoras. Colombia no es solo un destino turístico, sino un espacio de encuentro donde siempre hay un nuevo plan por hacer y por eso siempre habrá un motivo para volver.

Sobre el autor
Juan Manuel Morel Pérez

Juan Manuel Morel Pérez

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