Guardianes de la verdad Opinión

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Creo, lo confieso, en el enriquecimiento del idioma, por necesidades expresivas y, a ratos, me inclino por vocablos que se hacen “indispensables” por el acercamiento de maestros de vocabulario técnico que nos impone el manejo de los creadores de invenciones y la lenta reacción de los hablantes que constituimos una geografía de 20 países, hispanoamericanos como lengua oficial y, además, las Academias Puertorriqueña, Norteamericana y la Filipina, que honran nuestro sistema de habla con el aprecio y la distinción con que ellos se envuelven en el amor por la lengua de Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Zorrilla, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y …

Decíamos “calle sin salida” y colocábamos el letrero de advertencia. Cierta vez pasamos por Madrid y alguien nos advirtió usar el paso de zebra para cruzar la calle. ¿De qué me hablas? Pregunto. Y me responden:

Las rayas blancas marcadas como zebras para proteger a los transeúntes.

Recuerdo que aquí ya antes habíamos cambiado el nombre por el de calle “Ciega” y, entonces nuestros letreros tomaban un aire que se perfila el nivel de vocablo técnico.

Un buen sistema de orientación ofrece ahora una de las dependencias oficiales dedicadas para instruir a los que nos desenvolvemos como “ciudadanos de a pie” y para que los conductores de automóviles respete al que esté utilizando las señales consignadas en el pavimento. O carteles colgados en los postes de luz, el empleo de semáforos y otros.

Cul de Sac es forma de uso en nuestro medio.

El mismo Ayuntamiento mayor rotula en muchas partes: Cul de Sac B-1; Cul de Sac B-2; Cul de Sac B-3…

Aunque desde la primera vez que llegó a mis oídos esa denominación me di cuenta de su origen (francés), y de lo que significa / sac/ y /cul/.

Veamos en primer orden la palabra sac, sustantivo masculino: ‘saco’, ‘saca’, ‘costal’; ‘talega’, ‘morral’. En lengua familiar significa , : Sac de terre: saco terrero; sac a vine: borracho; mettre au sac: ‘meter en un puño’…

La grafía del primer componente y lo que hemos anotado arriba nos dicen por dónde van las cosas: dos palabras de solo tres letras y tres sonidos, que nosotros llevamos a cuatro letras, nos indica de lo que se habla ahora mismo… Hay tres letras, y una vocal en cada sustantivo (en francés): Si agregamos una /o/ la vocal /o/, ¡ya está!: el c… del saco, no importa; hay formas de decir las cosas, y mientras menos groserías empleamos para decirlas, se eleva la calidad del hablante, su dignidad y buen gusto para el uso del lenguaje.

Quiero cerrar con este relato.

Sirvo como director de publicaciones de la Universidad del Caribe (UNICARIBE). No queda lejos de mi casa. En su momento había entregado mi tarjeta al señor Rector, persona de viejos vínculos en la educación secundaria, normal de varones, avenida Duarte, antes con otro nombre de “afiliación” con el mandatario de casi treinta y un años en el poder.

Dicho Rector me insistía en que ocupara una posición en UNICARIBE: Nada de trabajo agotador. El Rector luchó para que suscribiéramos un contrato y yo le rehuía con la excusa que con más de treinta y cinco años de bregar en las aulas, la voz se me negaba a seguir procurándome rabietas fingidas o innecesarias.

El Rector es una persona inclinada a facilitar ediciones de libros. Para aquellos días este servicio era llevadero, con sacrificios; ningún ejercicio coartaba al doctor. Aybar Sánchez a las realizaciones. Donaba los libros y repartía en bibliotecas y lectores afanados por un tema. El resto los guardaba para su uso futuro.

Cierta vez le dije que yo tenía una investigación acerca del origen de la palabra Chopa: “Cómo se introdujo en el español de los dominicanos”.

Como la Academia de la Lengua es limitada económicamente, yo había hablado con Bruno Rosario Candelier, para la coedición con la Universidad del Caribe; Don Bruno lo aceptó.

Más adelante se lo referí al doctor Aybar Sánchez y me dijo que todos los gastos correrían por la Universidad: La impresión de los libros, la promoción y el acto de la puesta en circulación.

Tras su respuesta afirmativa, recibí la orden de que llevara los originales a la imprenta Somos Artes Gráficas, y que procedan a trabajar de inmediato. Así lo hice y todo se cumplió satisfactoriamente.

Al día siguiente el Rector me dijo:

-Profesor, ya usted quedó comprometido. La labor de estas últimas semanas y el hermoso acto de ayer noche me comprometieron a nombrarlo como Director de Publicaciones de nuestra Universidad. Diga el sueldo a que usted aspira y así se consignará con la próxima nómina de UNICARIBE.

Pasó el tiempo, no mucho. Una tarde sonó el teléfono y me apresté a tomarlo. Una voz femenina muy agradable me preguntó:

-Usted es el señor Cul de Sac.

Reventé de la risa, y pensé que viniendo de una Universidad, era suerte que había sido yo quien tomó el aparato. Le indiqué que leyera todo el material puesto en sus manos.

Así lo hizo y volvió a hablar:

-Póngame entonces con el doctor González Tirado.

– A su orden, mi hija. La escucho…

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