De Odebrecht a Operación Lobo

Claudio Acosta
De Odebrecht a Operación Lobo.- Después de lo ocurrido con Odebrecht aquí, donde la multinacional brasileña admitió haber pagado sobornos para beneficiarse con obras pero nunca aparecieron los sobornados, hay que entender el escepticismo con que ha sido recibido el anuncio, por parte del Ministerio Público, del desmantelamiento de una supuesta estructura delictiva que distribuía sobornos en instituciones del Estado para obtener contratos de seguridad privada, razón por la cual se encuentran detenidas quince personas entre las que figuran coroneles activos, generales retirados y empresarios.
Según las explicaciones ofrecidas por el órgano persecutor en un comunicado los arrestos como parte de la llamada “Operación Lobo” se produjeron durante 15 allanamientos simultáneos realizados en el Distrito Nacional y Santiago, en los que participaron 189 agentes de la Policía Nacional y 26 fiscales, luego de una denuncia presentada por la Dirección de Etica e Integridad Gubernamental que dirige la doctora Milagros Ortiz Bosch. Las instituciones afectadas habrían sido, según el Ministerio Público, el Instituto Nacional de Atención a la Primera Infancia (INAPI), las distribuidoras de electricidad Edenorte, Edesur y Edeeste, así como el Seguro Nacional de Salud (Senasa).
Ahí tienen los críticos de la “seletividad” de la lucha contra la corrupción del gobierno un caso al que darle seguimiento, y en el que necesariamente tienen que estar involucrados, como beneficiarios de los sobornos pagados, varios funcionarios públicos cuyos nombres deberán conocerse en las próximas horas, a menos que, al igual como ocuriro con Odebrecht, al final resulta que por extraño o antijurídico que parezca hubo sobornos pero no sobornados. Un nuevo reto, sin duda, para la justicia dominicana, que sigue mostrándose vergonzosamente incapaz de sancionar la corrupción. Pero también para el gobierno, que tiene la oportunidad de demostrarle a sus críticos de la oposición que no tiene corruptos favoritos.