Reflexión
Añoranza por un mejor tiempo en la economía
Agravados internamente por la ausencia de políticas anticíclicas con las que el Estado atenuara el brusco declive disminuyendo los gastos corrientes y el asistencialismo social sin estímulos que fomenta la vagancia y los consumos sin respaldo de una real creación de bienes y riqueza

Editorial
La notable permanencia de un clima favorable a actividades productivas y de comercio con gestiones de Gobierno y un ordenamiento jurídico estables han prodigado confianza a las iniciativas privadas -de un admirable dinamismo propio por cierto- que con estos modos hicieron crecer a la economía a las mayores tasas en la región actuando como el motor principal de un auge excepcional. Parece oportuno, sin embargo, aspirar a una renovación de los factores que con éxito funcionaban hasta el 2025 cuando cesó el alto crecimiento característico de los últimos tiempos resultando de solo un 2.1% del PBI y que en su editorial del sábado este periódico no perdió de vista para expresar la preocupación que ahora aparece compartida.
Significativamente, el contexto internacional afectado en ese lapso por rupturas de convivencias entre Estados y por una atroz embestida de aranceles cruzando los hemisferios, ingresó a un curso de disminución en ritmos de producción y de intercambios de bienes con perjuicios mayormente indirectos para República Dominicana.
Agravados internamente por la ausencia de políticas anticíclicas con las que el Estado atenuara el brusco declive disminuyendo los gastos corrientes y el asistencialismo social sin estímulos que fomenta la vagancia y los consumos sin respaldo de una real creación de bienes y riqueza; sobre todo, a costa de mermar los gastos de capital imprescindibles para aumentar capacidades productivas y patrimoniales. Contra la desacerelación de la economía han faltado los antídotos del Gobierno.
Las cosas no han sido peores porque el Banco Central ha continuado con sus eficientes flexibilizaciones monetarias de reducciones de tasas de interés con respuestas de crecimientos de liquidez a través del sistema bancario lanzando flujos de valores hacia sectores productivos o con oportunas restricciones al circulante cuando las circunstancias las han demandado y procede estimular el ahorro.
Los reclamos de liderazgos empresarial no se han hecho esperar con propuestas de que el Gobierno conceda prioridad al objetivo de lograr que la economía regrese al camino de mayor crecimiento para fortalecer la generación de empleos y la capacidad de producir bienes y servicios con una menor subordinación al endeudamiento.