Guardianes de la verdad Editorial

Morel Diplán

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Escuchemos las palabras de nuestro arzobispo coadjutor

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Las iglesias, católica y protestantes, son las instituciones que más se acercan a las personas, porque conviven con ellas, las escuchan, conocen sus aspiraciones y necesidades, se sienten obligadas, por mandato divino, a ocuparse de su prójimo –el próximo- para socorrerlo cuando lo necesita.

Por eso, cuando obispos, sacerdotes y pastores hablan de su feligresía, hay que escucharles. Por eso, ahora debemos escuchar al arzobispo coadjutor de la catedral de Santo Domingo. En su visita a los diarios del Grupo Corripio de Comunicación nos ha dejado palabras y temas que deben ser atendidos por la ciudadanía en general, pero -sobre todo- por quienes están en posiciones jerárquicas en la burocracia estatal.

¿Qué nos ha dicho monseñor Carlos Tomás Morel Diplán?

Con la serena elocuencia de un pastor que cuida de sus ovejas, nos ha comentado que en la sociedad dominicana de nuestros días persisten muchas situaciones de desigualdad social y pobreza que deben ser abordadas de manera más enérgica. Hay que seguir trabajando, puntualizó, para que no estén presentes tantas asimetrías, y citó desigualdades en materia de justicia, educación, salud, etcétera.

A decir verdad, monseñor Morel Diplán no nos dijo nada nuevo, pues todos los observadores atentos conocemos los informes periódicos del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Cepal, documentos en los que son recurrentes observaciones similares. Lo que sí es nuevo en las palabras de Morel Diplán es destacar que estas asimetrías deben ser abordadas en forma más enérgica. Estas palabras van dirigidas a la Iglesia, razón por la cual, precisó, deben ser enfocadas desde la doctrina social de la Iglesia católica, pero sabemos que esta institución sagrada no está llamada a buscar solución para los problemas citados. Son las instituciones sociales, encabezadas por el Gobierno, las que tienen que empeñarse en reducir las brechas citadas y cuantas puedan aparecer.

Las desigualdades que exhibe la sociedad dominicana no son propias de un país que exhibe, con legítimo orgullo y complacencia un largo período de crecimiento económico. Hablan, sin necesidades de estudios sesudos, de una distribución inequitativa de lo que hemos producido.

Escuchemos, pues, estas preocupaciones de monseñor Morel Diplán, que son palabras oportunas y basadas en los hechos.

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