Posición de República Dominicana ante Haití queda fortalecida

Editorial
La favorable capacidad de coincidir por buenas razones, y dejando de lado las diferencias ordinarias de la lucha política, estuvo patente antier con el encuentro bajo un mismo techo por segunda vez del presidente Luis Abinader con sus antecesores inmediatos: Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina. El siguiente paso del Estado dominicano en la dirección de lidiar con la crisis haitiana –de lesivas consecuencias para ambas naciones- estará claramente legitimado como expresión consensuada de la nación dominicana. Con esta unificación de voluntades se fortalecen las posiciones oficiales de un país que en ocasiones no encuentra comprensión en la comunidad internacional por sus reacciones institucionales al fenómeno de la inmigración irregular y masiva que le procede desde el oeste de su frontera. Organizaciones multinacionales defensoras al extremo del derecho a cruzar límites territoriales, y hasta dos papas sucesivos incluyendo el actual, han emitido pronunciamientos contra la protección a su soberanía que ejerce República Dominicana como si efectivamente, solo desde aquí, desde esta realidad, y a partir de los interés y valores históricos de este pueblo, se estuviera capacitado para aceptar con objetividad y legalidad las restricciones a ingresos territoriales de unos excesos que ningún Estado nacional del globo suele aceptar, siendo Estados Unidos el más contundente ejemplo de decisión de solo acoger en su territorio a extranjeros regularizados.
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La radicalidad de procedimientos en el gran norte, de máxima dureza, no recibe tantas objeciones internacionales como las que a veces se generan contra la autoridad local a pesar de que desde este lado -en lo sistemático de los procedimientos y formalidades- se cuidan las formas y se respeta la condición humana al repatriar. Toda desacostumbrada excepción en los hechos es desaprobada por la vía correspondiente. La primera expresión de coincidencia de los liderazgos nacionales ha sido formular al todopoderoso Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas la petición de ampliar los alcances de la actual misión pacificadora presente en Haití con la inclusión de más países a situar bajo el mando logístico y operativo de la propia ONU de mayor representatividad mundial.