Muerte
Reacción post mortem tras cirugías estéticas
Angela Geraldine Hernández, de 32 años, murió recientemente unas horas después de llegar a un quirófano para cirugía estética al que nunca debió entrar por tratarse de un centro clausurado de manera provisional

Editorial
Angela Geraldine Hernández, de 32 años, murió recientemente unas horas después de llegar a un quirófano para cirugía estética al que nunca debió entrar por tratarse de un centro clausurado de manera provisional, según admiten las propias autoridades y lo pregona un letrero colocado en la fachada del local del sugestivo nombre de “Diosa”, quizás en promesa de que de él se saldría tras cada acción quirúrgica con las idílicas proporciones de una Venus y no hacia una morgue.
Una medida de puesta en pausa de actividades terapéuticas basada en la Ley General de Salud 42-01 que sujeta los ejercicios privados de la medicina a habilitaciones previas, pero que además obliga al ministerio correspondiente a “supervisar y monitorear estrictamente que se cumplan las normativas de salud para prevenir riesgos innecesarios” en reconocimiento de los autores de la legislación de que no bastan las resoluciones burocráticas ni los simples textos de pared para evitar resultados mortales en salas de cirugía. Ningún órgano de Estado debe limitar sus desempeños de protección a los intereses de la ciudadanía a la reacción tardía ni a las formalidades de comunicar decisiones a partes interesadas que luego, sin el peso de certificaciones sobre el terreno, reinciden en el irrespeto.
En el exterior se divulgan informes y generan alertas internacionales a partir de cifras probablemente basadas en recopilación de publicaciones noticiosas indicadores de que en República Dominicana son frecuentes las muertes después de cirugías estéticas y se esgrime la cifra de que entre el 2009 y el 2022 se registraron 93 muertes de ciudadanas estadounidense que vinieron a someterse a procedimientos embellecedores.
Más exactamente se ha captado la difusión de un reporte atribuido a los centros para el control y prevención de enfermedades de Estados Unidos que certifica un “incremento significativo” de decesos de mujeres que pasaron por quirófanos promovidos internacionalmente como aptos para cambios estéticos, a pesar de que, según esas mismas fuentes, a partir del 2020 se incrementaron los casos fatales en ámbitos de las cirugías plásticas locales, versiones que deberían generar reacciones oficiales desde el país.