Turismo
Fitur, Banreservas y los retos- oportunidades del turismo dominicano
Fitur no es solo una exposición de destinos; es también un espacio donde se revelan tendencias, se contrastan estrategias y se evidencia qué países entienden el turismo más allá de la promoción y la ocupación hotelera.

Fitur
Mi reciente cobertura periodística de Fitur 2026, una de las ferias turísticas más importantes del mundo, fue el escenario ideal para continuar reflexionando sobre el turismo como modelo de desarrollo para la República Dominicana. Fitur no es solo una exposición de destinos; es también un espacio donde se revelan tendencias, se contrastan estrategias y se evidencia qué países entienden el turismo más allá de la promoción y la ocupación hotelera.
En ese contexto, República Dominicana realizó un esfuerzo notable. Se percibió planificación, intención y dedicación para que el destino sobresaliera. Un ejemplo claro fue la destacada participación del Banco de Reservas, encabezado por su presidente ejecutivo, Leonardo Aguilera, que concretó acuerdos de inversión por más de 6,500 millones de dólares, como resultado de una intensa agenda de reuniones con inversionistas y turoperadores internacionales.
Paralelamente, Banreservas desarrolló una interesante agenda cultural y social, que incluyó un emotivo homenaje póstumo al maestro José Cestero en el emblemático Teatro Real y, una de mis actividades favoritas, la puesta en circulación del libro Historias de vida y buena voluntad dominicana en España, una iniciativa del Voluntariado Banreservas, que dirige la doctora Carmen Quijano de Aguilera, y que resalta historias bellísimas de mujeres dominicanas migrantes.
Estos esfuerzos, junto a la intensa agenda del Ministerio de Turismo, encabezado por David Collado, y otras entidades financieras, le permitió al país alcanzar más de 13,370 millones de dólares en promesas de inversión.
También destacó un stand dominicano bien logrado: tecnológico, diferente y sin perder la esencia. La calidez del trato, la música y la gastronomía recordaron que, más allá de cifras y contratos, el principal valor del país sigue siendo su gente.
No obstante, Fitur es apenas un escenario. Las reflexiones deben trascender la feria y llevarnos a una pregunta clave: ¿Qué más podemos hacer para que el turismo continúe siendo un eje fundamental del desarrollo nacional? Como periodista del área, reitero la necesidad de que el desarrollo turístico incluya de manera real a las comunidades donde opera. Esto es clave no solo por un tema de justicia social, sino también porque el Estado dominicano realiza importantes inversiones y un significativo sacrificio fiscal, a través de exenciones, para que el sector continúe expandiéndose. Por tanto, el progreso debe empezar y sentirse en la gente y en el territorio.
Ese desarrollo, además, debe ser profundamente respetuoso del medio ambiente y de la cultura. Los recursos naturales son protagonistas de una oferta turística que gira cada vez más hacia el ecoturismo como valor diferenciador. No protegerlos sería hipotecar el futuro del sector.
Fitur 2026 también dejó claras las tendencias del turismo global. Es momento de pasar, de una vez y por todas, del modelo exclusivo de sol y playa y apostar por una oferta más diversa. El turismo cultural, por ejemplo. ¿Cuántas rutas culturales y senderos históricos de la primera ciudad del Nuevo Mundo aún no han sido exploradas ni compartidas con la humanidad? No solo está la historia de la colonización; también la de la resistencia, como la ruta de los afrodescendientes en la Zona Colonial, que tiene público y merece ser contada.
A esto se suman el turismo ecológico, el deportivo —en una nación que es una verdadera fábrica de peloteros y atletas de alto nivel—, así como el turismo religioso y gastronómico.
Ahora bien, nada de esto será posible, reitero, sin proteger el medio ambiente, incluir a las comunidades y preservar la cultura. Ahí, más allá de las grandes infraestructuras hoteleras, radica nuestro verdadero elemento diferenciador frente a destinos rivales.
República Dominicana lo tiene todo; el verdadero reto es vender mejor ese todo y lograr que sus beneficios lleguen, verdaderamente, a todos.