Estados Unidos
¿Les digo algo? Trump y Venezuela

Donald Trump se burló de Nicolás Maduro.
«Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo». Este es el mensaje que los pueblos latinoamericanos deben asimilar ante las acciones de Donald Trump contra Venezuela y aquellas naciones que osan objetar o disentir de sus mandatos y arbitrariedades.
El presidente estadounidense pretende amedrentar a gobiernos dirigidos por individuos carentes de convicción moral y de espíritu soberano; líderes que claudican con temor cada vez que Washington dicta las órdenes que deben imponerse en el continente. Bajo una mentalidad anacrónica, Trump actúa como si fuera el dueño absoluto del mundo y de sus recursos, pretendiendo disponer de la riqueza de otros suelos para sostener una economía históricamente engrosada mediante políticas de saqueo.
Es el momento de demostrarle al imperio la hidalguía de los hombres y mujeres de Latinoamérica y las Antillas. Es hora de reivindicar la fortaleza del sentimiento patriótico legado por los próceres que enfrentaron a España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos; potencias que se repartieron territorios ajenos bajo una falsa política de distribución global, ignorando sistemáticamente a quienes los habitaban.
El poderío atribuido a la nación norteamericana ha exacerbado el ego de un líder que parece ignorar las fronteras de la soberanía ajena. Con sus actuaciones, demuestra carecer de la prudencia y el comedimiento necesarios para conducir los asuntos de Estado y las relaciones internacionales, confundiendo el liderazgo global con una escritura de propiedad sobre el planeta.
Ante la multiplicación de atropellos y decisiones erráticas de la administración Trump, cabe preguntarse: ¿Es justo que se sacuda el destino de medio mundo bajo el capricho de quien se cree dueño de la tierra, sin la racionalidad y el respeto que merecen sus pueblos?