Guardianes de la verdad Opinión

Rebobinando la tecnología

¿Quién se llevó mi agenda?

Se sumaron notificaciones y calendarios en la nube. No es que lo analógico muriera; es que el hábito pasó del bolso al bolsillo.

Agenda

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Durante años, enero olía a papel nuevo. El regalo por excelencia era la agenda: requisito para darle formalidad al inicio de un período que pedía orden y compromiso.

Con el tiempo, ese “infaltable” se fue desplazando, con todo y bolígrafo, marcadores y el bulto en piel.

Se sumaron notificaciones y calendarios en la nube. No es que lo analógico muriera; es que el hábito pasó del bolso al bolsillo.

En la industria audiovisual se vive la misma película. Llega un guión impreso, rayado a mano, que solo entiende quien lo escribió. Pero se digitaliza, se pasa a limpio y, con un clic, la hoja de papel deja de ser destino y se convierte en una etapa más del proceso.

Lo digital simplifica lo cotidiano y le saca minutos al desgaste de cada semana.

Aun así, ¿Quién no ha dudado antes de poner sus datos personales en un portal? Las compras en línea, los pagos desde una app o los trámites digitales todavía reciben miradas de incredulidad. Y ojo: casi nunca es incapacidad. Es desconfianza aprendida y miedo a equivocarse sin nadie al lado.

Si rebobinamos la cinta, el problema no es lo digital. Es entrar sin reglas.

Para moverse sin evangelizar, sirven tres criterios:

• Pasos cortos: primera compra de bajo monto en sitios conocidos.

• Dejar rastro: confirmación, comprobante, seguimiento. Si no hay evidencia, no existe.

• Soporte formal: si no hay a quién reclamarle, no se hace.

Una vez sale bien, la repetición crea rutina. El ahorro no es solo dinero: es tiempo y estrés. Al final, no es agenda vs. app; es confianza vs. fricción.

Cuando lo digital deja de sentirse “tecnología” y se vuelve costumbre, la tribu no desaparece: se transforma.

Sobre el autor
NELSON MARRERO DIAZ

Nelson Marrero Díaz

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