Mi amigo Toñito Grasals

Chichí de Jesús Reyes
Un amigo es una persona que conoce tus debilidades y no te juzga. Es una persona con la que puedes contar y no te falla. Es una persona para la cual eres alguien especial, diferente a todos e igual a sus semejantes. En fin, es una persona para la cual el tiempo y el espacio no son obstáculos para hacerte sentir su presencia en caso de apuros.
Ese es un verdadero y auténtico amigo; eso era Manuel A. Grasals (Toñito), el brillante periodista de la redacción de periódico Hoy, fallecido en la víspera, dejando una estela de pesar en el sentimiento de cuantos le conocíamos y tratáramos. A Toñito lo conocí cuando en su condición de redactor del vespertino El Nacional tenía la secretaría (hoy Ministerio) de Agricultura como fuente informativa. A la sazón el autor de esta nota ocupaba la dirección de Relaciones Públicas de la cartera del agro, y desde entonces, hace más de 40 años, la amistad que allí floreció se mantuvo siempre cálida, invariable, como son las cosas que se cultivan a través de la sinceridad, del desinterés, de la decencia y de la solidaridad cualidades que siempre le adornaron.
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Otros redactores que todos los días acudían recogiendo informaciones sobre el acontecer agropecuario, muchos de los cuales han desaparecido del mundo terrenal, fueron Junio Lora y Fabio Rodríguez, por El Caribe; Julián Cabrera, del Listín Diario; Sarah Savarín, de Ultima Hora; Cuco de la Rosa y Plinio Martínez, de Radio Mil Informando; César Rivera Espaillat, de HIN; Evaristo Rubens, de HOY; Pedro Caba, Juan Fernando Badia, de La Información y Fremio Brea, Noti-Tiempo de Radio Comercial. Todos eran estrellas de la comunicación y ejemplos permanentes de honestidad, seriedad, dedicación y defensores fieles de la libertad de prensa. Toñito Grasals fue un periodista que supo asumir con ejemplar decencia y responsabilidad las posiciones que ocupó y su vida integra la convierte en un referente de extraordinario valor los que nos dedicamos a la honrosa labor de periodista, muy particularmente para la juventud que labora en este quehacer.
Creo que el Señor prevé a través de la naturaleza de que cuando muere un ser humano que siempre destila humildad y afectos, la tristeza arropa con lágrimas desde el cielo a nuestra ciudad, es en especial a su comunidad de nación y se formó: Boca Chica. Almas como las de Toñito, Dios siempre se las ingenia para hacerlo descansar en Él.
Paz a sus restos y consuelo para su familia y para sus compañeros de trabajo.