Vida
Un recorrido por el vacío existencial
Son tiempos de distracciones, de entretenimiento, de buscar lo superficial y lo banal, de vivir conectado, con exceso de hiperestimulación, de la necesidad de validación y aceptación para no estar fuera del “like” en las redes

Arte
Son tiempos de distracciones, de entretenimiento, de buscar lo superficial y lo banal, de vivir conectado, con exceso de hiperestimulación, de la necesidad de validación y aceptación para no estar fuera del “like” en las redes. El concepto de la espiritualidad, refiriéndose al bienestar interior, aprender a vivir en armonía con tu propia interioridad, con el sentido de vida, los valores, los propósitos y lo significativo para tu propio ser. Albert Camus sostenía, la dignidad como defenza del ser para contrarrestar los vacíos de la vida. Es decir, un ser humano sin valores, sin dignidad y sin propósitos es un carcelero de su propia existencia. La salud espiritual ayuda al cerebro a la solución de problemas, a la toma de decisiones preventiva e inteligente, y te ayuda a tener y sostener una vida más plena y en armonía.
El gran Friedrich Nietzsche, a través del nihilismo, se refería a pérdida de los valores absoluto, para el hombre entrar a la miseria humana de vivir en la agonía por lo material y el deseo. Pero, a la contemporaneidad ni a las sociedades hedonistas, ni las del consumo, ni las hambrientas de dopamina para auto gratificarse y engañar la existencia, poco le interesa los relatos y narrativas de la salud espiritual, fue así que se construyó este recorrido de insatisfacción, de “sentirse insuficiente” de melancolía y de miedo al presente y al futuro. La postmodernidad, la tecnología y los algoritmos han alimentado sistemas de creencias distorsionadas y limitantes de que, el individualismo, la soledad, el dinero, la apariencia, el confort y el estatus social son la garantía del “éxito” de la validación y presentismo para no sentir el anonimato de la sociedad
El resultado lo analiza Zygmunt Bauman, en su obra: la sociedad liquida y el miedo líquido, una sociedad frágil, cambiante, de identidad generaliza, individualista y de pobre constancia espiritual. Es decir, de esa identidad fragmentada y en crisis, es de donde la tecnología en su versión digital hace la estrategia, la filtra y la edita donde todos nos parecemos independientemente de la cultura. Hoy nos encontramos en el vacío existencial, en esa falta de sentido de vida, en desconexión con las personas significativas, en esa falta de propósitos y contenido de vida.
La vida vista desde el vacío existencial es anémica, falta de motivación profunda, de debilidad emocional y de falta de resistencia para soportar todo los cómo y los porqués de una vida corta y vulnerable. Byung-Chul Han, le busca una explicación a las respuestas de esos vacíos de la hiperestimulación, de la exposición y de necesidad del éxito y la notoriedad, reflejándose como la sociedad de la exposición, del cansancio y el rendimiento. Desde la salud mental se ven la consecuencia: pandemia de depresión, estrés, ansiedad, agotamiento emocional, suicidio y trastorno disfuncionales y adaptativos. Para evitar caer en el vacío existencial busque de la salud espiritual, tener relaciones significativas, priorizar la vida, practicar el autocuidado, asumir los límites, vivir el presente, autocompasión, bondad, reciprocidad y sentido de voluntariado en cualquier área. Las personas felices, buenas personas y de vida significativas, cuidan la salud espiritual y evitan el vacío existencial. Resumiendo, enfóquese y valore sus prioridades, lo que es significativo para usted, no corra a la velocidad de las redes y de la sociedad relativa.