Juventud
El suicidio en los jóvenes: causas y prevencióno
La mejor prevención es hablar y dejarse acompañar, buscar la ayuda, recibir un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno ayudan en la prevención del suicidio.

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El suicidio es un tema complejo y serio, se ha construido mitos, estigmas y distorsiones antes que, buscar entenderlo, sin juzgarlo y sin asumir prejuicios contra las personas que de forma intencional ha decidido quitarse la vida. Sin embargo, es preocupante que la edad de las personas que se suicidan ronda entre 24-49 años, siendo los hombres los de mayor riesgo de alcanzar el suicidio, las mujeres lo piensan y lo intentan tres veces más que los hombres. En nuestro país se registran dos suicidios por días, en el 2024 unas 625 personas se suicidaron por diferentes causas: depresión, bipolaridad, problemas económicos y legales, conflictos de parejas y familiares. Hurgar en los motivos y causas del suicidio de forma general, se habla de indicadores biológicos, psicológicos, sociales y culturales; aunque décadas anteriores se hablaba desde el punto de vista filosófico, religioso y moral. En los últimos meses se han producido suicidio en jóvenes entre 18 y 25 años, con nuevos métodos en las mujeres, como el lanzamiento al vacío o el ahorcamiento. Algunas señales de alerta pueden ayudar a evitar el suicidio como son: aislamiento, tener pensamiento sobre el suicidio o sentimiento de minusvalía y desinterés por estar vivo o el haber tenido intentos fallidos, cursar con desregulaciones emocionales, falta de habilidad o madurez para confrontar problemas psicoemocionales, preocupaciones y ansiedad severa; pero también, tener carga genética o familiares que se han suicidado. Dentro de los factores de riesgos del suicidio en los jóvenes: depresión, ansiedad, las presiones sociales, el ciberbullyng, rupturas amorosas, trastornos limite de personalidad, y la dependencia de sustancia. En las últimas décadas, las influencias negativas, el “no sentirse suficiente”, las crisis de identidad, las frustraciones por no obtener “éxito” o bienestar a corto plazo, pueden generar conflictos psicológicos en jóvenes y adultos tempranos. En un mundo tenso, conflictivo, competitivo y demandante del consumo y de la visibilidad, pero al mismo tiempo, desigual, de exclusión social y discriminación, las problemáticas de la salud mental afectan más a los jóvenes vulnerables socioeconómicamente, académicamente y, mayormente, a los grupos en déficits. Sin embargo, frente al suicidio contamos con factores protectores: familia sana y funcional, pareja sana y estable, sana autoestima, trabajo, estudio, amigos saludables, espiritualidad, deporte, madurez emocional y social para gerenciar de forma adaptativa los estresores psicosociales que nos afectan y nos presionan.
Para prevenir el suicidio hay que romper el silencio, romper con el estigma y los prejuicios sociales y culturales.
La mejor prevención es hablar y dejarse acompañar, buscar la ayuda, recibir un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno ayudan en la prevención del suicidio.
La escuela, universidades, iglesia y medios de comunicación deben sumarse a las campañas de prevención, educación para prevenir el suicidio.
El Estado con el teléfono 811, el acompañamiento de psicólogos y psiquiatra en las intervenciones en crisis de personas vulnerables y sin respuestas en la solución de conflictos, también ayuda a disminuir o prevenir el suicidio.
A los familiares que han sido impactado por el suicidio de un padre, un hijo, un hermano o un amigo, hay que acompañarlos; también deben de buscar el apoyo psicoterapéutico para trabajar el duelo.
A veces las personas ante el suicidio se pueden culpar, juzgarse, sentir vergüenza o no comprender las razones y las circunstancia que llevan a las personas a quitarse la vida.