Guardianes de la verdad Opinión
Bonaparte Gautreaux Piñeyro

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No es extraño que poco después de inaugurada una obra pública al primer aguacero se vean fallas de inspectores de obras públicas o de los ayuntamientos, constructores y suplidores de agregados.

A todo ello hay que sumar, por supuesto, las comisiones que obtienen los funcionarios que supervisan planos, materiales de construcción, su calidad y las cantidades debidas para que el afirmado pueda soportar el peso de los camiones cargados de materiales de construcción o de carga para el comercio.

Además, hay que ver por qué la autoridad nacional que tiene que ver con las aguas no hizo el estudio correspondiente al cauce de ríos ya secos que vuelven a correr cuando hay grandes lluvias o al cauce de ríos vivos que crecen alegremente en tiempos de grandes lluvias.

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Tal parece como si debido a las debilidades de autoridades corrompidas, de toda la vida, la construcción de obras del Estado con defectos y con fallas de origen, fuera oro de buena ley.

Aunque digan lo que digan resulta preocupante, especialmente para los ignorantes como yo, que una o dos columnas las que sostendrán el metro que va para Los Alcarrizos tiene visibles rajaduras en el concreto.

Hay otro detalle muy importante: el gobierno dominicano entonces presidido por el doctor Joaquín Balaguer, pagó centenares de millones de pesos a los propietarios cuyos terrenos fueron necesarios para el trazado de la autopista Duarte. Muchos “sabios” se fueron abacorando, chin a chin, hacia adentro de la carretera y ahora no dudo aparecen como propietarios de un pedazo, de un filete, de la autopista que había que pagarle a precio de oro.

También me pregunté, y también lo hice por radio y televisión, cómo era que las obras públicas eran supervisadas y, sin embargo, siempre a poco de entregar las obras los edificios escolares tenían goteras y las calles, caminos, carreteras y avenidas, estaban de hoyos.

Dado que el Ministerio Público debe iniciar una investigación sobre todas las obras públicas iniciadas y terminadas por el gobierno en los últimos años.

Esa investigación debe comenzar por quienes aprobaron los planos y no supervisaron la ejecución, por los suplidores de los materiales, desde la arena, hasta la calidad del cemento, debe incluir a los inspectores que aprobaron los pasos que se van dando mientras se ejecuta la obra, esa es su responsabilidad.

Vamos a ver si se quieren hacer las cosas como Dios manda o si está dispuesto a seguir el relajo.

Y de canes está bueno.

Adelante y valor, que a veces falta

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Bonaparte Gautreaux Piñeyro

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