La revolución de los italianos. Perfiles genealógicos: Pablo Alí

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POR: DULEIDYS RODRÍGUEZ CASTRO
En el interrogatorio llevado a cabo por las autoridades de la colonia española a los implicados en la Revolución de los italianos, fechado el 8 de septiembre de 1810, resalta, casi de inmediato, el nombre del exesclavizado Pablo Alí:
“Que en este estado preguntó el exponente a los de la junta quien era el que se hacía caveza de esta empresa, y dijo Foló que el capitán Alí, aunque no tenía letras, tenía bastante luz natural y sabía hacer la guerra y todos convinieron en esta elección quedando de acuerdo en que Foló le hablaría esta noche a Alí y que si condescendía lo convidarían a tomar las once mañana y se juntarían para acordar las operaciones; y si no condescendía se juntarían solos para elegir el jefe confiado en que aun Alí no condescendiese, guardaría el secreto.”
Pablo Alí no condescendió y, posteriormente, tampoco les guardó el secreto en una sucesiva serie de decisiones, siempre coyunturales, que han dejado a contemporáneos e historiadores enfrentados sobre dónde ubicar verdaderamente las lealtades de Alí.
Sin embargo, los conspiradores no se equivocaban sobre las dotes militares de Alí. Se había asentado en la parte este de la isla hacia 1792, a raíz de las negociaciones entre las autoridades españolas y varios sublevados de la parte oriental, quienes, sintiéndose sitiados por los blancos franceses en respuesta a la, en ese momento, descollante revolución haitiana, se incorporaron al ejército español, pasando a nombrarse “Batallón de negros auxiliares”, en un polémico gesto considerado por muchos historiadores como traición.
Para Carlos Esteban Deive, “Pablo Alí empezó a desempeñar un papel de cierta relevancia en la historia de Santo Domingo a partir de 1800 pero un tanto sorprendente y contradictorio. Ante todo, llama la atención que hubiese ayudado a Toussaint Louverture en la invasión de Santo Domingo cuando durante la guerra hispano-francesa de 1793 a 1795, desestimó unirse a él, eligiendo seguir siendo fiel a España. En segundo lugar, sorprende que, habiendo luchado contra los franceses, se opusiera al cerco de Desalines, de 1805, a Santo Domingo, y, lo que es todavía más peregrino, que, al iniciarse la guerra de Reconquista en 1808, peleara junto con las tropas de Sánchez Ramírez frente al general Ferrand, al que apoyó tres años antes. En esa guerra debió también distinguirse, puesto que la Regencia le otorgó, por real orden del 2 de septiembre de 1811, el grado de teniente coronel y la medalla de oro con el busto del rey”.
En una carta enviada al rey de España en 1798, solicitó la restitución del pago de 30 pesos mensuales que recibía por su trabajo como capitán de los negros auxiliares y que había dejado de percibir a partir de la paz entre Francia y España.
Esa misiva es importante porque en ella Alí asegura estar en estado de indigencia y tener a su cargo a esposa, madre, suegra, hijos, un hermano, un cuñado y varios criados, a quienes sostenía económicamente cultivando una porción de tierra. Es posible que varios de los parientes que menciona no fueran consanguíneos.
Pablo Alí, según sus propias palabras, nació en África hacia 1763 aunque no se sabe a cuál etnia perteneció ni la procedencia de su apellido. El único historiador que se atrevió a sugerir una región de procedencia fue Carlos Esteban Deive, quien estableció la posibilidad de que perteneciera a la etnia sudanesa Wadi. Si nació en África, como él mismo aseguró, es improbable que su madre y hermano biológicos vivieran con él.
La esposa a la que hace referencia es María Catalina Olivo, con quien aparece en 1820 como testigo en el acto de bautismo de un nieto del capitán de artillería Juan Luis de Santillán. María Catalina falleció en 1821 y el 25 de febrero de 1836 contrajo matrimonio con Isabel San Louis, alias Constanza, hija de Bonifacia Colá.
El hermano al que hace referencia es posiblemente José Alí, con el que no se tiene certeza tuviese vínculos consanguíneos. Y los hijos que menciona no parecen haber existido, pues no hay constancia de que los haya tenido.
Quince años después de haberse declarado en estado de indigencia, parece no solo haber sobrepasado la precariedad, sino que demostraba una notoria solvencia, evidente en sus actividades de compra, venta y arrendamiento de propiedades (caballos, estancia y terrenos) y que le daba incluso para mantener, al menos, dos esclavos: Juan Bautista y la madre de este.
Juan Bautista nació el 12 de junio de 1815 y fue bautizado en la catedral de Santo Domingo el 18 de ese mismo mes. Era hijo natural de ¿Amaris?, de nación francesa, esclava del “coronel y comandante del Batallón de Morenos” Pablo Alí, siendo sus padrinos Juan Bautista y María Francisca.
Entre 1824 y 1844 aparece en los archivos notariales de los abogados Tomás Bobadilla, José Pérez hijo, Remigio Del Castillo, José Troncoso y Antonio Abad Solano en varias transacciones comerciales. En 1831, arrendó parte de los terrenos de su propiedad en el ingenio de Engombe, que poseía por Don Nacional. Para ese momento, ya era propietario y habitaba una casa situada en la calle del hospital San Nicolás, que conservó hasta su muerte.
Desde 1792 hasta 1844, Alí participó activamente en la vida política del territorio dominicano, sirviendo desde la rama militar con incuestionables habilidades de liderazgo. Sirvió a favor de la causa de Núñez de Cáceres y, ya octogenario, actuó a favor de la Independencia. Falleció el 14 de febrero de 1844.
En su escueto testamento legó todos sus bienes a las hijas de su hermano José Alí, Sofía y Victoria Alí. Victoria Alí estaba casada con Francisco Nicolás, nacido en África, con quien procreó a Ángel Nicolás Alí (n. 24 de octubre de 1838).
Instituto Dominicano de Genealogía
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