Reforestación: la planificación del verde en la ciudad

LOS ARBOLES. MARAVILLAS DE LA NATURALEZA.
Las ciudades siguen creciendo y la población que reside en los centros urbanos aumenta sin cesar. Es fundamental en el diseño urbano de las ciudades luchar contra la contaminación y reducir el impacto ambiental de los centros urbanos. La ciudad debe convertirse en un auténtico motor para un correcto desarrollo sostenible. Los proyectos de forestación urbana devuelven el verde a la ciudad, reducen el impacto ambiental y promueven una mejor calidad de vida para los ciudadanos. El término “reforestación urbana” deriva del inglés “urban forestry”, disciplina que se ocupa del estudio y desarrollo del verde en las zonas urbanas. Dos palabras que recuerdan la connotación natural del verdor urbano y reivindican su presencia en la ciudad. Nos referimos al diseño y desarrollo de áreas urbanas incluyendo los centros históricos y la periferia, se trata de hacer de la naturaleza un protagonista importante del paisaje de nuestras ciudades. Es importante no solo diseñar y desarrollar nuevas áreas verdes, sino también revalorizar y apropiar las existentes. Existen muchas soluciones para aumentar los espacios verdes, por ejemplo, podemos crear auténticos bosques urbanos, huertas, avenidas arboladas, parques públicos, pero también tejados y fachadas verdes. En los proyectos de reforestación urbana no hay solo una acción de reinserción oportuna de vegetación, sino sobre todo el deseo de implementar planes y programas sistemáticos y estructurados que analicen el territorio en su totalidad y complejidad. Toda intervención “verde” debe insertarse en el territorio y conectarse con el contexto. Las razones para invertir en el crecimiento de la vegetación en la ciudad están relacionadas principalmente con los problemas críticos que trae consigo la propia naturaleza de las ciudades actuales. En las últimas décadas, los centros urbanos han crecido muchas veces de forma descontrolada, generando una serie de problemas, tanto ambientales como sociales.
Hace años más personas viven en contextos rurales, mientras las estimaciones predicen que en los próximos años el 70% de la población vivirá en las ciudades. Un informe del Panel Internacional de Recursos, Programa de Medio Ambiente (PNUMA), de la ONU, predice que para 2050 hasta 2.500 millones de personas se trasladaran a las ciudades, con un aumento del consumo de recursos naturales de hasta un 125%. Una ciudad para “vivir” incorpora recursos y energía, devolviéndolos luego al medio ambiente en forma de residuos, contaminación y consumo de suelo. Estos son la causa de más del 70% de las emisiones de gases de efecto “Serra”, de más del 60% del consumo de energía y del aumento local de las temperaturas debido al efecto “isla de calor» (fenómeno en zonas urbanas que experimentan temperaturas más altas que las zonas circundantes debido a la actividad humana). La contaminación, la reducción constante de los recursos naturales del suelo, el cambio climático, el elevado consumo de agua potable, el tráfico, etc. tienen un impacto en la calidad de vida de las personas, también comprometida por las disparidades sociales que se crean entre los diferentes barrios de una misma metrópolis. El verde puede ser una excelente solución para hacer frente a los efectos negativos atribuibles al crecimiento descontrolado y no planificado de las ciudades, ya que mejora la calidad del aire, realza los espacios públicos urbanos, reduce el efecto isla de calor y protege la biodiversidad urbana. El consumo excesivo de suelo reduce drásticamente la disponibilidad de espacios verdes. Existe un claro desequilibrio entre los recursos naturales, el medio ambiente y el desarrollo urbano. El enfoque urbanístico moderno tiene en cuenta la necesidad de zonas verdes, que constituirán verdaderos pulmones para la salud y el bienestar de los ciudadanos. Los árboles, por naturaleza, son capaces de absorber CO2 y purificar el aire de diversos contaminantes. La fotosíntesis de clorofila permite a las plantas absorber dióxido de carbono e introducir nuevo oxígeno en el aire, las hojas de las plantas absorben y degradan moléculas contaminantes y actúan como filtro para el polvo fino. (partículas procedentes en su mayoría de los motores de combustión interna, de residuos industriales, etc.).
Los árboles combaten el efecto isla de calor, que provoca un aumento de temperatura. El verde es una barrera natural contra el ruido y garantiza un correcto flujo del agua de lluvia al suelo, además ayuda en la regulación climáticade los edificios, reduciendo la temperatura que los rodea en los meses de verano.
La malla formada por las raíces de los árboles es valiosa para hacer más estable el terreno, limitando consecuentemente el riesgo de deslizamientos y mitigando los efectos de inundaciones y crecidas (la presencia de árboles reduce significativamente el riesgo de desastres hidrogeológicos).
Los árboles son el hábitat ideal para muchos animales convirtiéndose en particular en refugio para las numerosas aves que pueblan nuestras ciudades. Los árboles embellecen los edificios y aumentan su valor. En los centros históricos, los árboles son necesarios y su colocación debe planificarse con un especialista para lograr embellecer áreas sociales importantes y darles valor a los inmuebles, el profesional planificará su posición evitará interrumpir las visuales hacia las estructuras monumentales que merecen ser visualizadas al detalle, en ese orden los árboles podrán ser ubicados para filtrar algunas estructuras que no van en armonía con el contexto. En el Centro Histórico de Santo Domingo se debe detener la creciente cementación de los suelos y pavimentos, incorporando importantes superficies permeables que colaboren al drenaje de las aguas en superficie como sugiere el estudio “Cambio Climático CCSD” del BID.
Son los gobiernos y municipios los que deben tomar conciencia sobre la importancia de la reforestación y avanzar hacia el desarrollo de planes y políticas efectivas para el desarrollo del bienestar urbano.
Muchas ciudades importantes en el mundo han entendido la importancia de la planificación del verde en los centros urbanos: Barcelona participa en el desarrollo de un proyecto estratégico para la conservación, mejora e implantación de la infraestructura verde de la ciudad. El objetivo es devolver la naturaleza a la ciudad, viéndola como un recurso importante para el medio ambiente, pero también para el bienestar social de las personas. El objetivo es crear 160 hectáreas de nuevos espacios verdes para el 2030. El verde para la Ciudad de Barcelona debe convertirse en una característica real de la ciudad, con una presencia importante y extendida en todo el territorio urbano, además de la especial atención al patrimonio natural de la ciudad. Barcelona es conocida por proyectos que pretenden concienciar e involucrar a la ciudadanía como ocurre en el caso de los “huertos” urbanos.
La dinámica y cosmopolita Ciudad de Londres se tiñe cada vez más de verde. La capital de Reino Unido es la primera ciudad “parque natural “del mundo. Londres se está transformando en un lugar lleno de vegetación, en el corazón de la metrópoli, hay 8.4 millones de árboles, numerosos parques y reservas naturales que albergan alrededor de 13000 especies locales. Para combatir el aumento de las temperaturas, Australia ha invertido en proyectos forestales urbanos, en el caso específico de Melbourne, se ha desarrollado un verdadero máster plan cuyos objetivos se refieren a la reducción de la temperatura en un contexto urbano, el aumento de la permeabilidad del suelo, la mejora de la biodiversidad y la calidad de los espacios verdes, la creación de espacios públicos valiosos y la sensibilización y participación de los ciudadanos a estos propósitos. Por este motivo, se ha creado un mapa interactivo, abierto a todos los ciudadanos, útil para dar el seguimiento del proyecto y del estado de salud de los árboles.
El “Greenest City 2020 Action Plan”, de Vancouver, ciudad canadiense que suele ocupar los primeros puestos en los rankings de calidad de vida, gracias al desarrollo sostenible de la metrópolis, dentro del área urbana hay más de 200 parques, incluido el histórico parque público Stanley que cubre 404 hectáreas.
La iniciativa de los “Corredores Verdes” de Medellín (Colombia), lucha contra el aumento de las temperaturas en las zonas urbanas y la contaminación del aire, el proyecto consiste en la creación de corredores verdes dentro los cuales se llevan a cabo actividades de reforestación y protección ambiental.
La ciudad española de Vitoria-Gasteiz (País Vasco) hace de la sostenibilidad su principal filosofía, la ciudad está rodeada por un cinturón verde que se extiende por 800 hectáreas, un paisaje natural que abraza la ciudad.
En los Estados Unidos encontramos numerosos ejemplos de proyectos dedicados a la forestación urbana con variantes muy interesantes como los llamados “Urban Food Forest”. Un ejemplo es el bosque alimentario creado en Browns Mill (Atlanta). Otros ejemplos de este tipo de planificación los encontramos en el Estado de Washington, Seattle, Cleveland, etc.
Otros ejemplos exitosos son proyectos verdes en Bangkok, en Lima (Perú), en Pekín (Forest City Program) donde fueron plantados 54 millones de árboles y realizados 23 nuevos bosques.