8 de marzo
Cómo ha cambiado la vida de la mujer dominicana en los últimos 30 años
Hace 30 años la mujer dominicana no tenía el derecho de heredar.

Avances y desafíos de la mujer dominicana
Hace tres décadas la mujer dominicana no tenía derecho a heredar tierras, no ocupaba la mayoría en las aulas universitarias y su voz tenía menor peso en los espacios sociales y políticos.
Así lo explicó Carmen Cristina De Aza Mejía al periódico HOY, miembro del Movimiento Social de Mujeres y docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde imparte la cátedra psicopedagogía.
“Hasta el 1996 la mujer aquí no heredaba. La parcela del campesino la heredaba el hijo mayor. Si ella no tenía varón, ¿tú sabes quién era que le daba? Un hermano del difunto”, dijo.
De Aza Mejía recordó que tuvo el honor de participar en ese proceso de cambio.
“Cuando la mujer obtuvo el derecho a tener parcela y eso eso fue eso fue un logro”.
Avances y desafíos
Al analizar la evolución de las mujeres dominicanas en las últimas tres décadas con motivo a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la docente consideró que, aunque se han logrado avances, todavía persisten importantes brechas de desigualdad.

Carmen Cristina De Aza Mejía
“ Todavía la mujer sigue siendo discriminada, todavía para que una mujer sea considerada buena tiene que trabajar tres veces más que un compañero varón”, dijo.
Aseguró que muchas mujeres deben trabajar más para recibir el mismo reconocimiento que un hombre y que incluso pueden recibir menor salario por el mismo trabajo.
Lo ejemplificó con una situación que le ocurrió a un familiar.
Según relató, su cuñado Mario y su hermana María tenían un error en su nombramiento laboral. Cuando se corrigió el de él, recibió un aumento de RD$10,000, mientras que su hermana continuó con un salario menor.
Más oportunidades, pero más carga
Entre los avances, destacó que actualmente las mujeres dominicanas cuentan con mayores oportunidades laborales que hace 30 años.
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Indicó que desde la década de 1970 la situación económica del país llevó a muchas mujeres a incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, señaló que, además de su trabajo remunerado, continúan asumiendo la mayor parte de las responsabilidades domésticas.
“Ella tiene que llegar del trabajo asalariado a un trabajo no reconocido y no asalariado en su casa para hacer la cena, para bañar a los muchachos, para arreglarlo, para hacer una serie de cosas”, indicó.

Carmen Cristina De Aza Mejía
A su juicio, incluso los avances tecnológicos en el hogar han terminado organizando el trabajo doméstico de forma que permita a las mujeres hacer más tareas en menos tiempo.
“Lo que hicieron fue arreglarle a las mujeres la posibilidad de hacer el oficio para que rinda más”.
“Nuestras abuelas se iban al río a lavar la ropa. Hoy tienen lavadora y tienen secadora que le permite que a la misma vez que ella va lavando, hacer el desayuno o ir trapeando”, dijo.
Participación política
En el ámbito político, De Aza Mejía consideró que no se han registrado avances significativos en la representación femenina.
“Si tú coges las estadísticas de la participación de las mujeres, por ejemplo, en el Congreso, te das cuenta que cada vez hay menos. Nos quisieron engañar con la cuota de participación de las mujeres”, dijo.
Explicó que, en muchos casos, las mujeres son colocadas en posiciones menos favorables dentro de las listas de los partidos políticos.
“La mujer queda en las listas de los partidos en tercera posición, lo que quiere decir que no es uno un varón y una mujer. Es en proporción a la mujer y la mujer casi siempre queda de tercera y el tercero nunca gana. Gana el primero y el segundo. Entonces, en ese sentido nos engañaron”.
Más empoderamiento y denuncias

La mujer se ha empoderado
A pesar de estas limitaciones, la docente considera que las mujeres han ganado mayor voz y capacidad de participación.
“Ya la mujer no es la misma mujer calladita que estaba por allí aguantando, ya la mujer habla, participa, se mueve inclusive políticamente, aunque no tenga la participación que ella merece”, señaló.
También destacó que cada vez más mujeres se atreven a denunciar situaciones de abuso o violencia.
“Estamos dispuestas a pelear por nuestros derechos, a pelear por las oportunidades y a decir que estamos vivas, que estamos aquí y que queremos seguir aquí”.
Otro de los avances que mencionó es el aumento de la presencia femenina en la educación superior.
“Vamos a seguir avanzando porque las aulas están llenas de mujeres”.
“Yo tengo eh 130 estudiantes y solo tengo seis varones. Yo tengo secciones que son solo de mujeres”.
Responsabilidades y deudas sociales
Sin embargo, De Aza Mejía advirtió que muchas mujeres continúan enfrentando presiones sociales relacionadas con los roles tradicionales.

Las mujeres ocupan las aulas dominicanas
“Si ella, por ejemplo, se dedica a los estudios y no está tan presente en la casa, entonces es una mala madre. Para que ella cumpla con el rol digno de mamá y de mujer comprometida, tiene que estar en la casa, tiene que ser una cuidadora perfecta y tiene que no progresar fuera de la casa”.
Además, mencionó que todavía existen deudas sociales en áreas como la educación y la salud, entre ellas la necesidad de guarderías, educación gratuita real, mayor inversión en la capacitación del magisterio y la dignificación de los salarios en el sistema de salud.
También consideró importante que las mujeres continúen formándose para acceder a posiciones de toma de decisiones y ejercer el poder desde nuevas perspectivas.