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Cine con respeto: los buenos modales que aún importan en la sala

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Wendy Berroa Hernández

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Asistir al cine es una actividad social y cultural que, más allá del entretenimiento, implica ciertas normas de convivencia. Aunque muchos lo olviden, una sala de cine es un espacio compartido donde la cortesía, la discreción y el respeto por los demás son esenciales. Aplicar principios de etiqueta y protocolo en este contexto no es exagerado, sino una forma de garantizar que todos puedan disfrutar de la función en armonía.

Elegir los asientos con anticipación, llegar a tiempo y tener el celular en silencio son pasos básicos que muestran consideración por los demás. Entrar a mitad de la película o encender la pantalla del teléfono interrumpe la concentración y puede arruinar momentos clave. Tampoco se debe hablar en voz alta mientras se espera, ya que la proyección puede comenzar en cualquier momento y el murmullo se vuelve molesto.

Conversaciones, risas exageradas o comentarios en voz alta pueden parecer inofensivos, pero para quienes buscan sumergirse en la historia, son verdaderas distracciones. Comer sin hacer ruido, evitar bolsas ruidosas o envoltorios metálicos, y no patear los asientos delanteros también forman parte del buen comportamiento. Son gestos pequeños que hablan de una educación discreta pero firme.

Uno de los errores más comunes es revisar mensajes o redes sociales durante la función. Aunque no emite sonido, el brillo de la pantalla resulta molesto, especialmente en escenas oscuras. No solo es un acto de descortesía, sino también una falta de empatía con el resto de la audiencia.

Dejar el asiento limpio, recoger los envases de comida o evitar tirar palomitas al suelo demuestra respeto por el espacio compartido. El personal de limpieza agradece estos gestos, y el cine se mantiene en mejores condiciones para quienes asistan después. Si se acompaña a menores, es responsabilidad del adulto asegurarse de que comprendan y respeten estas normas.

Levantar la voz para comentar la película antes de que termine la proyección o salir corriendo en los créditos son señales de impaciencia y falta de consideración. Permanecer unos minutos, incluso cuando ya aparecen los títulos finales, permite una salida más fluida y evita empujones innecesarios.

El respeto por las normas básicas de comportamiento en una sala de cine no solo es una muestra de buena educación, sino una forma concreta de cuidar la experiencia colectiva. Detalles simples, muchas veces pasados por alto, son los que marcan la diferencia. Al final, disfrutar del cine también es saber compartirlo.

Sobre el autor
Wendy Berroa Hernández

Wendy Berroa Hernández

Soy una seguidora del "buen gusto" que tiene licenciatura en Comunicación Social, mención Periodismo de la UASD. Con maestría en Comunicación Corporativa, APEC. Además, tengo estudios en Ceremonial y Protocolo institucional, Técnico Profesional en Ceremonial y Protocolo, Inst. 173 Argentina. También, cuento con algunos diplomados en Relaciones Públicas; Marketing digital y redes sociales; locución, entre otros.
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