Día Internacional
Soledad no deseada: por qué duele más en Navidad y qué podemos hacer
La elección del día coincide con el aniversario del nacimiento del compositor Ludwig van Beethoven, quien experimentó el aislamiento social debido a su discapacidad auditiva.

La soledad no deseada afecta a millones de personas en todo el mundo, aquí te decimos cómo puedes prevenirla
El ser humano es social por naturaleza. Compartir la vida, los logros, las decepciones y las cargas con otros no solo es una necesidad emocional, sino también un factor importante para la salud.
Diversos estudios advierten que la soledad no deseada no solo impacta la salud mental, sino también la física, incrementando el riesgo de enfermedades y deteriorando la calidad de vida.
La soledad no deseada se ha convertido en una crisis silenciosa que afecta a millones de personas en todo el mundo, sin distinción de edad, procedencia, color de piel, fama o nivel económico.
¿Por qué se eligió el 6 de diciembre?
Ante esta realidad, la Fundación Social Padre Ángel propuso el 16 de diciembre como Día Internacional contra la Soledad No Deseada, una fecha pensada para sensibilizar y generar conciencia sobre este fenómeno creciente.
La elección del día coincide con el aniversario del nacimiento del compositor Ludwig van Beethoven, quien experimentó el aislamiento social debido a su discapacidad auditiva.
A pesar de ello, dejó un legado musical universal, como la Novena Sinfonía y su Oda a la Alegría, símbolo de fraternidad y esperanza.
Además, la fecha antecede a la época navideña, un período en el que la soledad suele intensificarse. Para muchas personas, las festividades agudizan la ausencia de seres queridos y refuerzan el sentimiento de aislamiento.
¿Cómo prevenir la soledad no deseada?
La Cruz Roja compartió una serie de recomendaciones prácticas para prevenir y enfrentar la soledad no deseada:
Cuidar las relaciones cercanas, interesándose genuinamente por familiares y amistades, respondiendo llamadas y mensajes, y manteniendo el contacto en fechas importantes.
Fortalecer los vínculos del entorno, ya que la cercanía cotidiana puede convertirse en una valiosa red de apoyo.
Ampliar las conexiones sociales, participando en actividades grupales, deportes, voluntariados o iniciativas comunitarias.
Aprender a gestionar emociones y conflictos, abordando los problemas a tiempo y priorizando el diálogo.
Practicar la gratitud y pedir disculpas cuando sea necesario, gestos simples que fortalecen las relaciones.
Ejercer la empatía y la reciprocidad, entendiendo que dar y recibir apoyo es parte del vínculo humano.
Evitar relaciones tóxicas, estableciendo límites cuando una relación genera malestar.
Explorar nuevos espacios sociales, sin abandonar las relaciones previas, para enriquecer la red personal.
Aprovechar espacios comunitarios y comercios locales como puntos de conexión social.
Promover espacios amigables y políticas públicas que favorezcan la interacción y prevengan la soledad.