Alimentación
El tiempo como ‘ingrediente’
Cocinar lento permite que los sabores se desarrollen y que cada plato se sienta más equilibrado y real. Es cuando la ‘paciencia’ mejora el sabor y presentación

Saber el cálculo de cocción de cada alimento y la gradualidad en la intensidad del fuego, hacen la diferencia.
El tiempo a la hora de preparar los alimentos es un paso que, muchos de los que aprendimos a cocinar observando, manejamos por simple intuición, desconociendo su valor real y lo que este aporta en el sabor.
En cocina, el tiempo es uno de los “ingredientes” fundamentales en una buena receta.
De ahí que saber el cálculo de cocción de cada alimento y la gradualidad en la intensidad del fuego, hacen la diferencia.
Este transforma sabores, textura y aporta calidad en los alimentos preparados.
El proceso de cocción lento, combinado con la curación o fermentación de los ingredientes contribuye a lograr comidas de mucho más calidad y ayuda a la calidad de vida.
No obstante, para ello se requiere de paciencia al momento de la preparación, ya que de esta manera se alcanza la excelencia, lo que también se convierte en un truco de elaboración.
Cocción y sabor
De acuerdo con datos de expertos en gastronomía, los alimentos, ya sean sofritos, hervidos, a la plancha, al vapor, a fuego lento adquieren un sabor especial. Añaden, de igual modo, que las cocciones lentas contribuyen a que los ingredientes se cuezan de forma más saludables. Se caramelicen, potenciando sus sabores, contrario a lo que se logra cuando la cocción se hace de forma rápida.
Tipo de cocción
La cocción es un proceso culinario que se realiza por la acción del calor, mediante el cual los alimentos crudos se vuelven más apetecibles.
Entre el tipo de cocción destacan: hervido, al vapor, frito, gratinado, al horno, parrilla, plancha, estofado y guisos.