Nutrición saludable
En Semana Santa, la prudencia alimentaria también cuenta
El calor y la mayor actividad física aumentan las necesidades de líquidos.

Pescado (Fuente externa)
Por la Dra. Yendy Frias- Nutriologa Clínica/@dra.yendyfrias_nutriologa
La Semana Santa es, para muchos, un respiro necesario en el calendario. Es tiempo de reflexión, de compartir en familia y, para muchos, de disfrutar la playa o el campo. Sin embargo, entre las habichuelas con dulce, el pescado frito y los brindis frecuentes, la prudencia alimentaria suele quedarse olvidada.
Más que “hacer dieta”, esta época es una oportunidad para comer con conciencia y evitar que el regreso a la rutina esté acompañado de malestar digestivo, aumento de peso o descompensación de condiciones de salud ya presentes. Por eso, durante estos días, es importante tomar en cuenta algunas recomendaciones sencillas:
Hidratación
El calor y la mayor actividad física aumentan las necesidades de líquidos. Prioriza el agua y evita sustituirla por bebidas azucaradas o alcohol.
Control de porciones
Puedes disfrutar de los alimentos típicos de la temporada, pero con moderación. Evitar probar todo en grandes cantidades o repetir varias veces al día.
Frecuencia y balance
Si sabes que tendrás una comida más abundante, procura que el resto del día sea más ligero, incluyendo alimentos ricos en fibra como frutas y vegetales.
Las tradiciones forman parte importante de esta época. Las habichuelas con dulce, por ejemplo, son un símbolo cultural. Disfrútalas, pero en porciones pequeñas. Un truco útil es servirlas en recipientes más pequeños para ayudar a controlar la cantidad.
En cuanto a la preparación de los alimentos, especialmente el pescado, muy consumido en esta temporada y rico en ácidos grasos omega-3, es importante cuidar el método de cocción. No es lo mismo un pescado al horno, a la plancha o al vapor que uno frito. Prioriza métodos más saludables para mantener su valor nutricional.
Otro aspecto clave es no llegar con hambre excesiva a las reuniones. Consumir una fruta o un pequeño puñado de frutos secos antes puede ayudarte a evitar decisiones impulsivas al momento de comer.
Si te encuentras en la playa o en el campo, procura incluir ensaladas y vegetales frescos antes del plato principal. Esto favorece la saciedad y mejora la digestión, reduciendo la sensación de pesadez.
El consumo de alcohol merece especial atención. Además de aportar calorías vacías, puede favorecer la deshidratación y suele acompañarse de alimentos poco saludables. Si decides consumirlo, hazlo con moderación y alterna cada bebida con un vaso de agua.
La prudencia no es enemiga del disfrute; al contrario, es su mejor aliada. Elegir alimentos de calidad y controlar las cantidades permite mantener niveles adecuados de energía y bienestar durante toda la semana.
Recuerda: tu cuerpo no se va de vacaciones. Cuídalo con la misma dedicación con la que disfrutas estos días de descanso. ¡Feliz y saludable Semana Santa!
Esta columna es la sección educativa de la Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo. Escríbenos a: articulos@sodonuclim.org / @sodonuclim.