Proceso biológico complejo
Perimenopausia y menopausia ¡Son las hormonas..!
La endocrinóloga Hilda Escaño explica que los cambios bruscos que experimenta la mujer en estas etapas se deben a la reducción de los estrógenos y la progesterona

Llevar un acompañamiento médico integral y la toma de decisiones informadas es fundamental.
Desde el enfoque científico, la perimenopausia y la menopausia representan una etapa natural en la vida de toda mujer, pero esa naturalidad muchas veces se convierte en una etapa de múltiples molestias, aunque con características distintas, debido a los cambios físicos y emocionales que ocurren.
Al respecto consultamos a la endocrinóloga Hilda Escaño, del Centro Médico Escaño, quien afirma que esos cambios se deben a la reducción de los estrógenos y la progesterona en los ovarios.
Indica que aunque hay cambios importantes durante este ciclo, lejos de ser una enfermedad, se trata de un proceso biológico complejo, profundamente influenciado por las hormonas.
La también presidenta de la Asociación Dominicana para el Estudio de la Obesidad (Asodeo) explica que, de todos modos, es un proceso que debe ser vigilado tanto a nivel endocrinológico como ginecológico.
Un proceso esencialmente hormonal
Afirma la especialista que, desde el punto de vista médico, la perimenopausia y la menopausia son el resultado del agotamiento progresivo de la función ovárica. “Los ovarios son los encargados de producir las hormonas clave para la fertilidad, menstruación y cuando comienzan a agotarse ya sea por la edad, por alguna cirugía, por determinada enfermedad o medicamentos, estas comienzan a disminuir”.
Entre las principales causas de los cambios bruscos que suelen ocurrir en esta etapa de la mujer dice que son la falta de estrógeno, especialmente el estradiol, que es la hormona biológicamente activa, y la progesterona, aumentando otras como la FSH (hormona folículo estimulante) y la LH (hormona luteinizante).
Ese desbalance hormonal, indica Escaño, no ocurre de forma abrupta, sino que atraviesa una fase de transición conocida como perimenopausia, la cual se caracteriza por fluctuaciones hormonales irregulares que explican gran parte de los síntomas.
¿Cuándo inicia y cuánto dura este ciclo?
La doctora explica que la perimenopausia suele comenzar entre los 40 y 45 años, aunque en algunas mujeres puede iniciar antes, y que su duración promedio es de 4 a 8 años, mientras que la menopausia es definida clínicamente como la ausencia de la menstruación durante un período de 12 meses consecutivos.
“A partir de ese momento, la mujer entra en la etapa de posmenopausia”, precisa, y ocurre en promedio alrededor de los 50 a 52 años.
La duración de los síntomas, afirma la doctora, tiene un promedio de entre 4 a 7 años. Y, en algunos casos, pueden durar más de 10 años.
Síntomas según estadísticas
La doctora indica que los estudios internacionales muestran que esta etapa tiene un impacto bastante amplio, ya que entre 75 a 80% de las mujeres presentan síntomas vasomotores y sofocos o sudoración nocturna, cerca de un 85% experimenta algún síntoma relacionado con la menopausia, que puede iniciar con alteraciones en los ciclos menstruales, haciendo que estos sean más cortos o más largos, así como las ausencias de la menstruación.
Indica que de acuerdo con los datos, los sofocos representan el 40%; la sudoración nocturna, 17 %; insomnio, 16%; sequedad vaginal, 13%; cambios de ánimo, 12%, y que un 20% de las mujeres suele presentar síntomas severos que impactan su vida diaria.
¿Cómo reducir esos cambios?
La especialista recomienda que es importante mantener una alimentación balanceada, con la ingestión de alimentos que ayuden a reducir la grasa visceral y aumentar la masa muscular o a mantenerla, priorizando las proteínas en 1.0-1.2 gramos x kilo gramos por día.
También, aumentar la ingesta de grasas cardiosaludables como el aceite de oliva, el salmón, pescados ricos en omega 3, aguacate, nueces, semillas, e incluir carbohidratos con bajo índice glucémico y con alto contenido en fibras como víveres, vegetales, quinoa, granos, aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio y vitamina D, o suplementarlos de forma adecuada.
Otras recomendaciones de la doctora @doctorahildae es evitar las harinas refinadas y alimentos ultraprocesados, realizar actividad física regularmente, que incluya ejercicios de fuerza para preservar la masa muscular, cuidar el sueño, controlar el peso corporal para evitar insulinorresistencia, y realizarse chequeos médicos periódicos. “Estos hábitos no solo mejoran los síntomas, sino que también previenen complicaciones a largo plazo”, afirma.
“Estas etapas no deben verse como el fin, sino como una transición que con la orientación adecuada, puede vivirse con bienestar y plenitud”, concluye la especialista.