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Primavera y asma: por qué aumentan las crisis en esta época

La primavera es una época crítica para los asmáticos debido al aumento de polen y esporas de moho, que inflaman los bronquios y provocan crisis respiratorias.

La primavera trae un aumento de polen en el ambiente, convirtiéndose en desencadenante del asma estacional.

La primavera trae un aumento de polen en el ambiente, convirtiéndose en desencadenante del asma estacional.

Lily Luciano
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Las crisis asmáticas suelen aumentar durante la primavera, especialmente en personas con asma alérgica. Aunque en países tropicales los cambios de estación no son tan marcados, los especialistas advierten que factores como el polen, la humedad, el moho y los cambios de temperatura pueden desencadenar exacerbaciones respiratorias importantes.

Así lo explica la doctora Ángela Araujo, neumóloga internista y actual presidenta del Círculo de Neumólogos Egresados del Hospital Salvador B. Gautier, filial de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía de Tórax.

Doctora Ángela Araujo.

Doctora Ángela Araujo.

¿Qué ocurre en los pulmones durante una crisis asmática?

La especialista explica que el asma es una enfermedad inflamatoria de los bronquios, los conductos encargados de llevar el aire y el oxígeno hacia los pulmones. “Estos conductos generalmente se inflaman en su parte interna, no permitiendo que el aire entre de manera adecuada y causando síntomas muy variables”, señala.

De acuerdo con la doctora Araujo, entre los síntomas más frecuentes se encuentran: dificultad para respirar, tos recurrentes, sensación de opresión en el pecho, fatiga o cansancio, sibilancias o “pitos” al respirar. Uno “ de los aspectos característicos del asma es que los síntomas aparecen de forma intermitente y suelen estar relacionados con detonantes específicos”, asegura.

La relación entre la primavera y el asma alérgica

Según la doctora Araujo, una de las variantes más comunes es el asma alérgico, estrechamente vinculado a factores ambientales. Durante la primavera aumenta la presencia de alérgenos, sustancias capaces de provocar reacciones alérgicas e inflamación de las vías respiratorias.

“El alérgeno más conocido es el polen, presente durante el proceso de floración de los árboles, lo que favorece la aparición de crisis asmáticas”, explica.

Sin embargo, el polen no es el único desencadenante, también influyen: el moho relacionado con la humedad, la caspa y pelo de mascotas, las infecciones virales, los cambios bruscos de temperatura, el humo de cigarrillo y las exposiciones repetidas a estos factores pueden provocar crisis severas en pacientes ya sensibilizados.

Para saber si el asma no está controlada, la neumóloga advierte que una persona asmática debe prestar atención a ciertos signos de alarma, incluso cuando utiliza su tratamiento habitual.

Si el paciente continúa presentando dificultad respiratoria, tos, cansancio, opresión torácica o sibilancias pese al uso de medicamentos inhalados, esto puede indicar que el asma no está adecuadamente controlada. También deben vigilarse las crisis repentinas tras la exposición a un alérgeno, especialmente cuando el paciente necesita usar con frecuencia el inhalador de rescate o acudir a emergencias.

Tipos de inhaladores

Uno de los errores más frecuentes es confundir ambos tratamientos.

Inhalador de rescate: se utiliza durante una crisis aguda. Contiene medicamentos de acción rápida, como el salbutamol, que ayudan a abrir los bronquios en pocos minutos.

“Durante las crisis asmáticas, los bronquios se cierran de manera importante y el paciente no puede respirar adecuadamente. El inhalador de rescate actúa abriendo rápidamente el tejido bronquial”, explica la especialista.

Mientras que, el inhalador de control está diseñado para uso continuo y contiene sustancias antiinflamatorias que ayudan a mantener la enfermedad controlada a largo plazo. La duración del tratamiento dependerá de la gravedad del paciente y debe ser supervisada por el neumólogo mediante estudios como: espirometría o medición de óxido nítrico exhalado.

El error más común: abandonar el tratamiento

La doctora Araujo advierte que muchos pacientes suspenden los medicamentos al sentirse mejor en las primeras semanas de tratamiento. Sin embargo, aclara que la inflamación bronquial puede mantenerse activa aunque los síntomas disminuyan.

“Suspender la medicación antes del tiempo indicado puede provocar recaídas, y muchas veces estas recaídas pueden presentarse con crisis más fuertes”, enfatiza.

La especialista identifica como señales de alerta que requieren atención urgente las siguientes: crisis que no mejora con el inhalador de rescate, sensación intensa de opresión en el pecho, dificultad marcada para respirar, sensación de cierre de la garganta, dificultad para hablar y coloración azulada en labios, manos o rostro.

Recomendaciones

La doctora recomienda mantener controles periódicos con el neumólogo para evaluar el grado de inflamación y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. Además, aconseja: evitar la exposición al polen y otros alérgenos, reducir la humedad y el moho en el hoga, no exponerse al humo del cigarrillo, mantener buena adherencia al tratamiento controlador, vigilar cualquier cambio en los síntomas respiratorios.

“La prevención y el seguimiento médico oportuno son fundamentales para evitar crisis graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes asmáticos”.

Rally por el asma

Ayer, domingo, se realizó el rally “Un Paso por el Asma” en el Parque Iberoamericano, en Santo Domingo. Un espacio pensado para toda la comunidad médica y pacientes para la concienciación, la salud respiratoria y el bienestar.

Sobre el autor
Lily Luciano

Lily Luciano

Periodista con experienciaen coberturas de radio, televisión y prensa escrita. Inició su carrera cubriendo eventos políticos y sociales. Desde hace 18 años, se desempeña como periodista en el periódico Hoy.
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