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Procesión del Santo Entierro: historia y simbolismo
El sitio donde Jesús fue enterrado fue abierto por primera vez en muchos siglos en marzo de 2017.

Santo Entierro
La Iglesia del Sagrado Sepulcro, emplazada en la Ciudad Vieja de Jerusalén, alberga los sitios más sagrados del cristianismo: el santuario y el presunto punto cercano donde se crucificó a Jesús.
El templo se montó donde yace la cueva a la que José transportó el cuerpo de Jesús y donde permaneció los tres días previos a su resurrección.
Durante 1.700 años, fue víctima del paso del tiempo, consumido por incendios y destruido por califas musulmanes, hasta que en el primer trimestre de 2017 fue foco de un profundo estudio de conservación que contó con una financiación de seis millones de dólares -el doble del presupuesto inicial- y acercado en un 80% por donaciones del exterior.
El sitio donde Jesús fue enterrado tras morir en la Cruz, donde resucitó al tercer día, donde emergió de la cueva de su sepultara y desde donde ascendió a los cielos.
En la antigüedad, el lugar de ejecuciones era conocido y los seguidores de Jesús concurrían a ese lugar en veneración. Sin embargo, el emperador Adriano decidió hacer desaparecer todo rastro del sitio por su desprecio a estos seguidores de Cristo. Mandó rellenar una cueva donde había un sepulcro y construyó sobre él un templo dedicado a Júpiter y a Venus. Excavaciones arqueológicas bajo la Iglesia del Santo Sepulcro han revelado grafittis de peregrinos de tiempos en los que todavía estaba el templo de Júpiter y Venus. Se puede ver la silueta de un barco -un símbolo paleocristiano muy común- y la frase “Dominus Ivimus”, que significa, “Señor, nosotros vinimos”.
El emperador Constantino el Grande, luego de firmar el Edicto de Milán en el año 313, que legalizaba la religión, encomendó a su madre Helena marchar hacia Jerusalén para encontrar la tumba de Jesucristo.