Por tercer año
Ramón Freixa y los sabores de España en una noche de reconquista
Por segundo año el chef español conquistó los paladares de los comensales de Alma Casa de Campo, una cita con la tradición y lo mejor de la cultura andaluza

El chef Ramón Freixa, que tiene tres estrellas Michelín, junto a Cuchy Pérez, Andrés Pichardo, presidente de Casa de Campo; y Charles Keusters.
Un pasillo lleno de palmeras, luces y velas iluminaba la entrada. Desde lejos se adivinaba el estante dorado, con 48 velas en sus seis repisas y otras dos en dos jarrones de distinto tamaño que completaban el aura de elegancia. Además, al fondo, las letras blancas dibujadas en iluminación led gritaban la palabra Alma, dando nombre al espacio que recibía a los invitados en Casa de Campo.
La entrada era el preludio de lo que se viviría después, en un salón vestido de velas y luces de neón: una exquisita cena hecha por el chef español Ramón Freixa, quien voló desde Madrid para estar en la tercera edición de Alma y traer “la tradición española”, tal como explicó a Hoy al día siguiente.
Esa cena, compuesta por “productos mágicos” a decir de Freixa, comenzó en las afueras del salón con los aperitivos: anchoas, mejillones, queso payoyo, aceitunas, croquetas, jamón... “realmente es el espíritu de España en (República Dominicana) pero con vanguardia. Yo siempre digo que sin tradición no hay vanguardia”.
Los platos fueron formidables. El primero fue un tartar de tomate con vieiras que sorprendió por su sabor y su frescura, mientras de plato fuerte un meloso ibérico al vino tinto con setas y orejones envolvió a los comensales en una explosión de sabor: un éxtasis de los sentidos en el que Freixa fusionó el ibérico con la temporada de otoño, que en España trae setas.
Chocolate caviar by Ramón Freixa fue el nombre del postre y presentó “el excelso chocolate de Kah Kow con las perlitas de chocolate pareciendo caviar”. Como llegó a las mesas dentro de los farolillos típicos de la feria, “más español, imposible”, aseguró.
El maridaje de cada plato fue perfecto: Muga rosado para el tartar, Muga reserva para el ibérico y Arzuaga crianza para el postre.
Aunque hacer el banquete para 400 personas no fue tarea fácil, Freixa afirmó que fue una buena experiencia. “Es la segunda vez que cocinamos acá, en Casa de Campo, el equipo es maravilloso y no puedo decir más que gracias por apoyar y por ayudar”, dijo poco antes de irse a cuidar del restaurante que acaba de inaugurar en Madrid.
Tras la cena perfecta, llegó un concierto inmejorable: Miguel Poveda, cantaor de flamenco, regaló emociones con su talento.