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El relato de su abuela

Brianna Genao desapareció “en 10 minutos”: así era su vida y esto fue lo último que pasó

Brianna era “una niña amorosa, cariñosa, media imperativa, muy apegada a mí. Cuando duraba tres minutos sin verme me decía: ‘mami, mami, ¿dónde estás?’”

Brianna Genao, de tres añitos, despareció el 31 de diciembre de 2025

Brianna Genao, de tres añitos, despareció el 31 de diciembre de 2025

Merilenny Mueses
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Hace 13 días, la pequeña Brianna Genao desapareció misteriosamente en la comunidad de Barrero, municipio de Imbert, provincia Puerto Plata, donde se encontraba pasando el asueto navideño junto a su abuela materna.

Pero ¿qué ocurrió el día de su desaparición?, ¿cómo una niña pudo esfumarse en cuestión de 10 minutos? y ¿cómo era Brianna en su día a día?

El día de la desaparición

Brianna desapareció el 31 de diciembre de 2025. Su abuela relató que desde el día anterior estaban realizando los preparativos para la cena de Año Nuevo.

“Pasamos el día limpiando, barriendo los patios, porque en casa de mi tía se celebra una cena. En la noche del 30 estaban asando los puercos, se estaba preparando la ensalada. Mi niña nunca se despegó en ningún momento de mí”, dijo su abuela, Ana Rosario en una entrevista para El Informe con Alicia Ortega.

Luego de terminar de limpiar, contó que subió al segundo nivel de la casa de su tía junto a la niña.

“Ella estaba acostada en la cama, se pone unos lentes y se pone el bobo. Le dijo a una prima mía que le tirara una foto. Ella se la tiró a las 4:35. Yo se la mandé a la hija mía”, explicó.

Posteriormente, bajaron juntas.

“Después yo bajo con ella del segundo nivel. Le digo: vámonos a bañar”.

Sin embargo, la niña se resistía.

“Vengo ahora, dice, me voy para donde la nana (su sobrina). Yo le voceo: nana, la niña va para allá. Nunca me imaginé que esa niña se me iba a desaparecer ahí donde yo me crie”.

Mientras se bañaba, Rosario le pidió a su hermano, conocido como “Papito”, que estuviera pendiente de la menor, ya que se encontraba cerca de una escalera sin barandal.

“Le digo: anda a ver, que Orlando está llamando que la niña se quiere subir en la escalera”.

Prosigue:

“Mi hermano va y la busca. Yo escucho que él le dice: viejita, viejita. Yo le digo: Brianna. Solamente escuché que ella me dijo: aquí estoy”.

Minutos después, al salir del baño y no encontrarla, comenzó la desesperación.

“Yo salí caminando y de una vez empecé a buscarla. Las horas pasan y nada que aparece. Pensé que fue una broma que me hicieron”.

Las zapatillas halladas

La abuela confirmó que las zapatillas encontradas cerca del río pertenecían a la menor: unas crocs rosadas.

“En esa distancia que estaban las chancletas la niña no iba a bajar, porque hasta para uno bajar es incómodo”.

Sospechas y dolor

Rosario también se refirió a las versiones que apuntan a dos de sus hermanos.

“Supuestamente el que hizo lo que hizo fue Reyes, y el que lo encubrió fue Rafael, que le dicen Papito”.

“Todavía no puedo creer eso. Los que hacen las declaraciones son mis propios hermanos con los que yo me crie, ellos vieron crecer mis hijos”.

Por su parte, Tanny González, allegado a la familia y presente ese día, aseguró que todo ocurrió en cuestión de minutos.

Fue en cuestión de 10, máximo 15 minutos que ya estábamos buscando a la niña como desaparecida”.

Fue él quien llamó a la Defensa Civil, cuyos miembros llegaron al lugar unos 10 minutos después.

Detalles que no encajan

Rosario asegura que hay elementos que no cuadran con las versiones ofrecidas.

Asegura que, cuando la niña desapareció, Papito estaba bañándose porque escuchó el agua caer, y su otro hermano la estaba buscando. "No pueden estar en el mismo sitio a la misma vez”, dijo.

12 días sin Brianna

Para la abuela, la ausencia ha sido devastadora.

“Ha sido una agonía, porque yo no como, yo no duermo, la escucho a la niña voceando”.

¿Cómo era Brianna?

La describe como una niña amorosa, cariñosa y muy apegada a ella.

“Una niña amorosa, cariñosa, media imperativa, muy apegada a mí. Cuando duraba tres minutos sin verme me decía: ‘mami, mami, ¿dónde estás?’”.

Todo el mundo la quería. Llegábamos a cualquier sitio y ella era que saludaba”.

Entre lágrimas, contó que cada mañana Brianna le daba los buenos días y le decía que la amaba, y hacía lo mismo antes de dormir.

“Yo algunas veces pienso si está sufriendo, si tiene frío, si le hace falta el bobo, la leche. Esa niña era muy apegada a mí, yo sé que esa niña donde quiera que esté me extraña”.

“Yo donde quiera que iba me llevaba a esa niña, hasta al colmado”.

Brianna, según su abuela, tenía una rutina sencilla: desayunaba, veía muñequitos, jugaba, merendaba y dormía. Tenía un peluche al que llamaba “Popi” y era muy juguetona.

“Cuando yo lavaba, ella jugaba con agua, y si encontraba tierra se la echaba hasta en la cabeza”.

Era también muy sociable.

Todo el que pasaba por el frente de su casa, la pequeña Brianna lo saludaba.

Sobre el autor
Merilenny Mueses

Merilenny Mueses

Licenciada en ComunicaciónSocial, graduada Magna Cum Laude. Apasionada por contar historias que inspiran y conectan. Creo en el poder de las palabras para transformar realidades y enlos atardeceres como recordatorio de que la belleza de lo simple es majestuosa.

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