Crianza respetuosa
Los buenos tratos en la infancia, una herencia invaluable
¿Qué le estás heredando emocionalmente a tus hijos e hijas?

Crianza
Cuando somos madres y padres, pensamos inevitablemente en qué queremos heredarle a nuestros hijos e hijas. En este mundo vertiginoso, muchas veces ponemos la prioridad en lo material. Nos esforzamos por darles lo que no tuvimos: un buen colegio, una mejor casa, ropa de marca, el celular más moderno o la tablet que “necesitan”. Persiguiendo eso, trabajamos horas extra para que no les falte nada… o eso creemos.
Queremos que se sientan incluidos, importantes, seguros. Depositamos en las cosas materiales la garantía de que nadie los discrimine, como quizá nos pasó a nosotros/as alguna vez. Y en ese intento, comenzamos a llenar sus vidas de objetos, mientras, sin darnos cuenta, se vacían otros espacios de sus vidas.
Pero no es solo la búsqueda de estabilidad económica o la sobrevivencia cotidiana lo que nos desborda. También cargamos con la presión de ser madres y padres “perfectos”, con estándares irreales que vemos en redes sociales, con la culpa constante de no estar haciendo lo suficiente, con la sensación de que siempre podríamos hacerlo mejor. A esto se suma que muchas veces criamos sin herramientas, sin referentes de crianza respetuosa, y en soledad. ¡Ajá, en soledad!
Es cada vez más común criar sin red de apoyo, sin espacios donde sostenernos emocionalmente, sin tiempo para el ocio o el tiempo libre. Madres y padres intentando hacerlo todo bien mientras lidiamos con nuestras propias historias, sombras, vacíos y heridas, y que heredamos sin darnos, a nuestros hijos e hijas.
Las largas jornadas, las presiones sociales, el cansancio acumulado, la sobre-exigencia y la falta de apoyo van desgastando al adulto. El estrés nos vuelve más reactivos, menos pacientes, más propensos a desbordarnos. Y ahí, en medio del agotamiento, aparecen formas de crianza que terminamos normalizando: gritar para corregir, golpear para imponer límites, usar palabras que etiquetan o hieren en nombre de la educación.

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Pero todo eso deja un trazo imborrable. Ese niño o niña que hoy recibe esos mensajes, mañana será una persona adulta que hoy está construyendo las bases para sus futuros vínculos y estilos de relación con las demás personas. Y es que la interacción entre un niño o niña y sus figuras de autoridad construye identidad, personalidad y carácter. Por eso, aunque muchas personas logren prosperar económicamente, hay vacíos que el dinero no logra llenar. La ausencia emocional, la confusión entre amor y violencia, las heridas no atendidas… todo eso permanece. Y muchas veces se arrastra durante toda la vida.
Por eso hoy te pregunto ¿Qué le estás heredando emocionalmente a tus hijos e hijas? Recuerda que el buen trato es la herencia que edifica la salud mental, construye seguridad y forma seres humanos capaces de relacionarse sanamente y de hacerse responsables de sus vínculos. Te regalo tres consejos concretos que puedes empezar a poner en práctica desde hoy:
Desconéctate: Dedica 15 minutos al día sin celular para que estés con tu hijo o hija. Mirarlo a los ojos, juega, escucharlo. La presencia genuina regula más que cualquier objeto.
Nombra lo que sienten: Ponle palabras a tus emociones y ayuda a tu hija o hija a hacer lo mismo: “veo que estás enojado”, “parece que te sentiste triste”. Esto les enseña a entenderse, a calmarse y a no expresar lo que sienten a través de la violencia o el silencio.
Cuídate. Nadie puede dar buen trato si está completamente desbordado. Pide ayuda, duerme, busca memes de risa, haz algo que te gusta. Tu cerebro necesita estar regulado para regular a tus hijos e hijas.