Relato
¡Una cosa a la vez!
“Somos dados a querer abarcar más de lo que podemos, por impresionar a los demás de que sí podemos y… ¡nos estrellamos!”… Así reflexiona Píndaro en este encuentro con varios ejecutivos que le han solicitado su opinión del por qué ellos ‘no están dando pie con bolas’…

Retrato
“Somos dados a querer abarcar más de lo que podemos, por impresionar a los demás de que sí podemos y… ¡nos estrellamos!”… Así reflexiona Píndaro en este encuentro con varios ejecutivos que le han solicitado su opinión del por qué ellos ‘no están dando pie con bolas’… “Aún así, si creemos que estamos correctamente enfocados y no nos damos cuenta que el retraso en alcanzar nuestros objetivos viene de las malas mañas de las que nos vanagloriamos, ¡Somos productivos! –decimos-… Mientras así pensamos, Herminio nos observa cuidadosamente, mientras piensa en las muchísimas oportunidades en que ha tenido frente a sí mismo, al conversar con ejecutivos y aspirantes a ello que, sencillamente, quieren alcanzar un mejor tiempo de gestión pero se traicionan a sí mismos desaprovechando su tiempo al luchar por sobresalir entre los demás sin hacer verdadera integración… “¿Y si alguien es contratado mientras hemos estado perdiendo el tiempo en nimiedades?... ¡Hay tantas cosas por hacer y, sin darnos cuenta, no sabemos escoger por cuál empezar y empezamos a dar palos a ciegas!”.
Píndaro, que está ya conectado con esta magnífica oportunidad de actualizar y actualizarse, piensa para sí: “Hay tantas cosas que tratamos de hacer cuando sabemos que a otros les va mejor adoptarlas para encaminarlas, pero, quizás como costumbre, ‘amarran la chiva’ y dejan pasar las oportunidades… Otras cosas que suponemos deben haberse hecho, ya están obsoletas pues el tiempo les ha pasado por encima y nadie les hizo el más mínimo caso… Otras cosas están siendo realizadas pero, por desidia de algunos, nadie dio la voz de alarma sobre cuándo parar de hacerlas… Y hay aquellas que muchos persisten en hacerlas aunque sean ya extemporáneas”.
“Muchas veces –exclama Herminio-, insistimos en seguir persiguiendo sueños que nos desgastan en el tiempo y, cuando reaccionamos ante sus pobres resultados, ya es tarde para recapacitar por algo en que debimos haber cesado mucho tiempo antes… Lo que nos pasa pudiera estar basado en que aquello que para nosotros estaba asimilado como ‘prioridad’, como concepto práctico, hoy lo hemos ajustado a nuestros intereses personales y ahora lo creemos entender como ‘prioridades’ para defender nuestros propios intereses y no necesariamente los intereses de la empresa de la que formamos parte… Lo que era entendido como ‘prioridad’- como ‘un peso pesado’-, hoy lo hemos deformado… Cuando una gestión había sido considerada y respetada como de interés especial, hoy la hemos ‘adaptado’ a nuestros variados intereses, llevándonos a perder el enfoque y el interés por la que realmente debe importar... Entonces, la verdad nos da en la misma cara y nos lleva a reaccionar y a movernos a tientas y hasta a ‘llover sobre mojado’, repitiendo lo mismo al movernos en círculos al repetir las mismas cosas… Es una pena que muchos de nuestros ejecutivos, que pudiendo ser excelentes en rendimiento se convierten en marionetas de si mismos al no aceptar que tienen sobrada capacidad para, en el momento preciso y necesario, tomar la decisión de qué cosas hacer y qué cosas dejar de hacer”.
“El momento en que decidimos adoptar un enfoque sobre algo que consideramos primordial y de trascendencia para la organización –entiende Herminio-, es cuando asumimos un rol de tener la capacidad de dejar caer gestiones innecesarias, y sin siquiera delegarlas ni posponerlas… Es un momento en que ponemos en tela juicio hasta nuestra propia identidad ante el qué dirán… Es momento en el que un ‘no’ nos pone a prueba ante los demás y a nosotros mismos… Porque, quizás, hasta ese momento siempre hemos sido respetados como aquellos que siempre hemos estado decididos a enfrentar todos los retos al mismo tiempo… Porque, siempre hemos sido admirados y nos auto-convencemos de que abarcar mucho es la mejor forma de llegar a nuestras metas, aunque muchas de ellas se vean afectadas y debilitadas en su desarrollo… Sin embargo, llegado el momento, tenemos que tomar una decisión de que ‘una cosa a la vez’ será siempre más productiva que simplemente vivir desenfocándonos en situaciones que debilitan los resultados.
Píndaro, que aprovecha cada momento, levanta su mano derecha y, palma abierta hacia arriba, comenta: “Intenta ser honesto contigo y adopta tu mejor decisión, al tiempo que dejas de hacer aquello que te hace perder tu tiempo en disparates… Mantente firme, pero no te cierres a inesperadas alternativas que se te puedan presentar… No intentes bloquearte basándote en que estás obligado a una única estrategia previamente definida…. Lo que quizás te vendrá en paralelo, podría ser tu próxima situación a enfocarte eficientemente… ¡Deja de creerte que eres ‘Superman’ y que puedes hacer maravillas con simultáneos compromisos, y concéntrate en aquello en que mejor podrás enfocarte haciendo una cosa a la vez!”.