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Conflicto Israel-Irán

Como los Mosqueteros del Rey

Hoy, Estados Unidos enfrenta en solitario la crisis con Irán. Sus aliados europeos, reunidos en Davos, rehúsan acompañarlo.

Mosqueteros del Rey

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La frase “Uno para todos y todos para uno” no nació como lema político del siglo pasado, sino como el código moral que Alejandro Dumas puso en boca de sus personajes en Los tres mosqueteros (1844). Fue un ideal romántico de camaradería en un mundo de intrigas, traiciones y luchas de poder. La idea de que solo la unidad salva se volvió un mensaje político y social muy potente. El lema “Todos contra uno y uno contra todos” fue principio de solidaridad horizontal: si uno cae, caemos todos; si uno lucha, luchamos todos.

El Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) establece que un ataque armado contra una o más de sus miembros en Europa o Norteamérica se considerará un ataque contra todas. En consecuencia, cada Estado asistirá a la parte atacada para restablecer y mantener la seguridad de la región del Atlántico Norte.

Washington, contando con que la OTAN habilitaría el Artículo 5 para respaldar al Estado de Israel frente al conflicto con Irán, se involucró como protagonista. Junto con los israelíes, bombardeó territorio iraní, eliminando a su líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, según confirmaron medios estatales iraníes tras los ataques.

Estados Unidos solicitó a países miembros de la OTAN, situados geográficamente cerca de Irán, el uso de sus bases aéreas para reabastecer bombarderos. España fue el primero en negarse; otros siguieron el mismo camino, argumentando que Washington no los consultó y que esa no es su guerra.

Hoy, Estados Unidos enfrenta en solitario la crisis con Irán. Sus aliados europeos, reunidos en Davos, rehúsan acompañarlo. La consigna se ha invertido: “Uno contra todos y todos contra uno”. La alianza que nació como escudo colectivo se muestra como un espejo roto, donde cada país protege sus propios intereses.

En el Foro de Davos, Suiza, los países europeos —todos miembros de la OTAN— se opusieron a las pretensiones de Trump. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que el escenario internacional avanza hacia un deterioro de las reglas globales: “nos dirigimos a un mundo sin ley”, y llamó a la Unión Europea a defender el multilateralismo frente a las presiones unilaterales.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, manifestó que el mundo está “más fracturado y conflictivo que nunca”, y resaltó que esto puede ser una “oportunidad” para construir una nueva forma de independencia europea.

La metáfora de Dumas se convierte hoy en advertencia: la solidaridad que alguna vez fue automática se ha quebrado. Estados Unidos, aislado frente a Irán, descubre que los mosqueteros ya no levantan sus espadas al unísono; y es que, quien confunde la fuerza militar con la lealtad política, termina descubriendo que los aliados no se compran ni se obligan: se convencen o se pierden.

Los imperios no caen solo por la presión de sus enemigos, sino por la deserción de sus amigos. La fractura de la OTAN es más peligrosa que cualquier misil iraní, porque revela que la unidad ya no es un reflejo automático, sino una negociación frágil. Cuando la consigna de Dumas se rompe, el resultado es claro: quien pretende luchar solo contra todos, termina derrotado por todos.

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Luis Ma. Ruiz Pou

Luis Ma. Ruiz Pou

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