Que se dice
¿Y las pruebas?
Si el Ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Alvarez, ha negado de manera reiterada que se esté tratando de revertir la sentencia del Tribunal Constitucional que excluye del Jus Solis a los hijos de inmigrantes indocumentados

Niños haitianos. ARCHIVO
Si el Ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Alvarez, ha negado de manera reiterada que se esté tratando de revertir la sentencia del Tribunal Constitucional que excluye del Jus Solis a los hijos de inmigrantes indocumentados, y no obstante esos desmentidos el Instituto Duartiano insiste en que en el Gobierno hay sectores que quieren producir cambios en la Constitución para favorecer a los descendientes de inmigrantes haitianos en condición irregular nacidos en territorio dominicano, lo que corresponde hacer a sus directivos para zanjar, de una vez por todas, esa discusión, es aportar las pruebas de su denuncia. Ayer los duartiamos continuaron machacando sobre el tema con una rueda de prensa en la que volvieron a denunciar, sin aportar un solo papelito para demostrarlo, que las autoridades dominicanas “mantienen contactos” con la Corte Interamericana de Derechos Humanos para colocar al país “bajo su peligrosa competencia”.
Pero no dicen cuáles funcionarios, con sus nombres y apellidos, andan en esas oscuras diligencias, ni dónde se han reunido ni en cuáles fechas, tan discretas esas reuniones que salvo los duartianos nadie en este mundo, en el que resulta tan difícil mantener algo en secreto y todo va a parar al desaguadero de las redes sociales, parece tener noticias de que eso esté ocurriendo. Por eso insisto en que, por tratarse de un asunto con tantas implicaciones, el Instituto Duartiano está en la obligación de aportar algún tipo de prueba que sustente su denuncia, lo que no solo le daría mayor peso y trascendencia sino que también ayudaría a movilizar a las “fuerzas vivas” (si todavía lo están) de la nación para enfrentar esa supuesta trama. Desde siempre, y por razones obvias, el tema haitiano despierta muchas pasiones, entre ellas un nacionalismo mal digerido por haber sido condimentado con racismo y odio. Pero la verdad siempre ha sido mas importante que todo eso, y quienes se autoproclaman seguidores del ideario del Padre Fundador deberían saberlo.