EE.UU
Trump, la doctrina Monroe y la frontera imperial
Luego, han pasado a ser dominante los acuerdos entre Washington y el chavismo en el poder, así como el endurecimiento del bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, que restringe el suministro y asfixia su economía, hasta llegar a la suspensión del servicio de combustible de aviación.

Donald Trump
Los sucesos del 3 de enero pasado en Venezuela, que desembocaron en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, es la acción más importante producida tras la declaración del Corolario Trump a la doctrina Monroe, expuesto en su “Estrategia de política exterior y seguridad nacional”, el 5 de diciembre de 2025. Luego, han pasado a ser dominante los acuerdos entre Washington y el chavismo en el poder, así como el endurecimiento del bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, que restringe el suministro y asfixia su economía, hasta llegar a la suspensión del servicio de combustible de aviación.
Al mismo tiempo, se expresa la solidaridad internacional en favor de Cuba, especialmente de Rusia, Chile y México. Este viernes atracó en el puerto de La Habana, con ayuda humanitaria, uno de dos buques mexicanos con más de 800 toneladas de productos diversos. Mientras Trump atiende su agenda latinoamericana, con la anunciada cumbre regional en Miami para el 7 de marzo, no descuida su presencia en Europa, Asia, los Países Ärabes y el Medio Oriente.
Las acciones expansionistas y de control de Trump, están precedidas por el Corolario Roosevelt, enarbolado por el presidente Teodoro Roosevelt en diciembre de 1904, en el marco de la guerra hispano-cubana norteamericana y la construcción del canal de Panamá, tras el desmembrar a esa antigua provincia de la República de Colombia.
Así, desde la firma del Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898, los Estados Unidos avanzaban hacia su conversión en potencia hegemónica, para extender sus dominios hasta donde fuera posible. Pero el camino debía estar expedito de cualquier recurso jurídico internacional que pudiera provocarle inconvenientes: una vez terminada la guerra de 1898 se propusieron obtener la revisión del Tratado Clayton–Bulwer, cuya vigencia podía convertirse en el talón de Aquiles de su expansionismo.
La dificultad de construir un canal únicamente estadounidense en América Central era el principal obstáculo que ese tratado le ponía, lo que se había mantenido durante cincuenta años. A partir del 18 de noviembre de 1901, los Estados Unidos se deshicieron de ataduras jurídicas para la expansión, al firmar con el Reino Unido el Tratado Hay-Pauncefote, quedando así derogado el Clayton-Bulwer.
Desde antes de la firma del acuerdo los norteamericanos gestionaban la obtención de un tratado para llevar a cabo la construcción del canal, ya fuera con Colombia, por Panamá, o con Nicaragua.
Para entonces, Teodoro Roosevelt era el presidente de los Estados Unidos. Había sustituido a William McKinley, al ser asesinado en septiembre de 1901, y cuyo mandato expiraba en marzo de 1902. Roosevelt gobernaría hasta 1909. Durante sus gobiernos se sentaron las bases teóricas de las modalidades de expansión que ejercían los Estados Unidos desde su triunfo en la guerra hispano-cubano norteamericana. Esas ideas quedaron expresadas en el llamado Corolario Roosevelt a la doctrina Monroe, contenido en el mensaje presidencial de diciembre de 1904:
“…No es verdad que los Estados Unidos sienten hambre alguna de tierra o acaricie proyecto alguno respecto a las otras naciones del Hemisferio Occidental, excepto aquellos que sean por el bienestar de ellas. Todo lo que este país desea es ver los países vecinos estables, ordenados y prósperos. Todo país cuyo pueblo se conduzca bien puede contar con nuestra cordial amistad. Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficiencia y una decencia razonable en asuntos sociales y políticos, si mantiene el orden y paga sus obligaciones, no necesita temer interferencia alguna de parte de los Estados Unidos”.