Las 10 hazañas que abrieron camino al sufragismo dominicano

Elvira Lora
Mayo no es solo un mes en el calendario; cada uno de sus días es testimonio vivo de las luchas que nos precedieron y legaron la ciudadanía a las mujeres dominicanas. Entre sus amaneceres y atardeceres primaverales hacemos memoria para potenciar nuestras voces, indispensables para continuar recorriendo el camino y avanzar en la obtención de derechos plenos.
Y es que las mujeres que abrieron caminos no solo escribieron la historia; al indagar en sus agencias, quitando los velos y silencios impuestos, constatamos cómo la transformaron… ¿Era inimaginable pensar que, enclaustradas en los espacios privados, a través del correo intercambiaron cartas, periódicos y revistas con un movimiento de mujeres que surcaba fronteras? ¡Qué se autoproclaman ciudadanas morales sin haber ejercido el voto!
Es por esto que, al indagar en los canjes editoriales (intercambios) con al menos seis editoriales feministas de las Américas, podemos aproximarnos a la toma de conciencia para la obtención de los derechos civiles y políticos de las sufragistas dominicanas, mucho antes de 1942, los cuales pueden ser asumidos como los hitos que habilitaron la causa sufragista génesis. ¡Se los comparto!
- En el hogar… en las aulas. ¡En cada espacio posible! Las dominicanas unidas por la causa de la ciudadanía eran, en su mayoría, maestras de civismo, amas de casa y las primeras profesionales (médicas, abogadas, farmacéuticas). Desde sus espacios, subvirtiendo el “deber ser”, asumieron la misión de promover la educación y la conciencia feminista. ¡Ahí están sus nombres! Ercilia Pepín, Rosa Smester, Ana Josefa Puello, Encarnación Suazo, maestras. Consuelo Montalvo de Frías articuló una red de amas de casa para leer y compartir la causa.
2. Ideas liberales con activismo periodístico. Las sufragistas puertorriqueñas eran consideradas como las más liberales en Iberoamérica. Las que se establecieron en el país, como María Luisa Angelis Canino y María Más y Babilonia (Pozo), no solo participaban en activismo, sino que también realizaban publicaciones periódicas y constituían organizaciones sufragistas y grupos cívicos feministas, primero en San Pedro de Macorís, luego en Santo Domingo; estas ideas avivaron conciencias.
3. La correspondencia entre sufragistas asiduas. Las dominicanas Petronila Angélica Gómez Brea, Rosa Smester y Ana Teresa Paradas mantenían correspondencia amistosa y de apoyo intelectual, con intercambio de “flores” simbólicas en sus escritos que evidenciaban el compañerismo entre activistas suramericanas, inglesas, estadounidenses, españolas y portuguesas. Las “flores” eran textos que consolidaron las vindicaciones de sus horizontes. Una flor emblemática fue la enviada por la escritora uruguaya Juana de Ibarborou a Petronila Angélica Gómez Brea en 1934, a través del Listín Diario.
4. Una imprenta propia y su impacto. En 1926, la creación de un taller tipográfico propio para la revista Fémina reforzó la capacidad de las sufragistas dominicanas para difundir sus mensajes de manera autónoma y más efectiva. Desde 1923, en su primer aniversario, la revista vinculada al feminismo sufragista iberoamericano muestra un discurso público temprano y valiente que proyectaba la lucha por la emancipación de la mujer como una obra magna que requeriría tiempo y perseverancia. Fueron muchos los boletines y libros que hilvanaron con destreza y estrategia.
5. Lucha por la génesis de la ciudadanía plena. A pesar del activismo y de la formación de organizaciones como la Liga Feminista Dominicana (1925) o el partido Acción Feminista Dominicano (1931), las sufragistas dominicanas aún en 1932 no habían logrado la ciudadanía plena ni el derecho al voto efectivo. Sin temor ante la postura incrédula de la dictadura, para 1934 organizan el referéndum del “Voto ensayo”, en el cual participan un total de 96,247 mujeres dominicanas en unas elecciones generales en las que votaron 286,937 hombres. ¡Luego fueron sometidas a otras encuestas públicas y otros ensayos, hasta el 16 de mayo de 1942!
6. Participación política indirecta antes del voto formal. Aunque en las elecciones de 1924 sólo votaban hombres, las sufragistas usaban el editorial y otros géneros periodísticos para expresar la voz colectiva de las mujeres y su expectativa de un país mejor. A través de estos textos periodísticos formularon planes de gobierno (como el desarrollado por Consuelo Montalvo de Frías para 1927) y acciones afirmativas (desde 1926). Es a partir de la década de los treinta cuando participan activamente en la revisión crítica de la legislación, elaborando y sometiendo proyectos de leyes no discriminatorias para eliminar desigualdades de género.
7. La presencia de los movimientos internacionales. Las sufragistas dominicanas se insertaron en un contexto mundial y ya para 1932 estaban vinculadas a organizaciones de mujeres en 54 países, lo que demostró la inserción y alcance global del movimiento. Además del intercambio de correspondencia, activaron los canjes con la “Magazine Internacional de la Mujer”, de la feminista estadounidense Elizabeth Murray; también las publicaciones bolivianas “Iris” y “Feminiflor”, la primera fundada y publicada por la escritora María Teresa Urquidi, y la segunda de la periodista Betsabé Salmón Fariñas; las ediciones dominicales de “Hogar”, dirigida por Ilva Camacho, considerada un suplemento dominical del diario colombiano El Espectador… Así como las subversivas páginas de “Feminismo Internacional”, de la Liga de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, editadas por Carmen de Burgos y Elena Arizmendi, que también editaba para los Estados Unidos el boletín “La Nueva Democracia”; “La Mujer de Siglo XX”, que desde Puerto Rico enviaba la activista Mercedes Solá.
8. Diversidad dentro del movimiento sufragista. El activismo incluía a feministas con distintas miradas de la condición de las mujeres, desde el feminismo burgués al feminismo más ligado a la lucha de derechos políticos, evidenciando que el sufragismo no era un movimiento monolítico. Así, encontramos el feminismo poético de Isabel A. Vda. Pellerano, las profundas críticas de Evangelina Rodríguez o la toma de conciencia de Enriqueta Maggiolo de Cruzado.
9. Utilización estratégica del género editorial. Los textos manifiestos, publicaciones de las bases de las organizaciones a las que estaban vinculadas, editoriales y cartas abiertas eran herramientas fundamentales para motivar, argumentar y construir ciudadanía desde la palabra escrita. Para ellas la argumentación tenía perspectiva retórica: sumar lectoras y lectores a sus causas, comprendiendo las estrategias discursivas necesarias para convencer y concientizar.
10. La transición de la poesía a la prosa. Este logro podemos ilustrarlo con el caso, en 1928, de la insigne escritora Concha Espina (candidata al Premio Nobel), quien inicialmente escribía en verso, pero decidió cambiar a la prosa para ser tomada en serio y publicar en medios periodísticos… Hazaña que fue difundida intencionalmente por las sufragistas iberoamericanas. Pues, esta transición de lo íntimo a lo público promovió la emancipación discursiva y de los planteamientos sustentados para lograr el primer paso hacia la ciudadanía: el voto.
Con estas hazañas demostramos que el sufragismo dominicano fue un movimiento de resistencia y estrategia, donde durante dos décadas la educación, el periodismo y la solidaridad internacional fueron claves para conquistar derechos políticos. Cada hito demuestra que las mujeres no sólo exigieron ciudadanía, sino que la construyeron con acciones concretas y visionarias.