Historia
Cuando ser dominicano era un riesgo: la verdad detrás de la Independencia de 1844
Lo que fue una conspiración hoy es nación

Bandera dominicana
Ahora muchos dominicanos lucen su bandera con orgullo, la llevan en el pecho, la suben a redes, la ondean sin miedo. Pero antes del 27 de febrero de 1844, era imposible.
Durante más de tres siglos, la parte oriental de la isla estuvo bajo dominio español, francés y haitiano. En 1821 hubo un intento de independencia encabezado por José Núñez de Cáceres, pero apenas duró poco más de dos meses. El 9 de febrero de 1822, Haití ocupó el territorio y comenzó un período que despertó resistencia, conspiraciones y movimientos clandestinos.
En ese contexto, el 16 de julio de 1838, un joven Juan Pablo Duarte, inspirado por las ideas liberales que conoció en Europa, fundó la sociedad secreta La Trinitaria. Su objetivo era claro: crear una patria libre e independiente de toda dominación extranjera.
La organización creció rápidamente entre jóvenes y se expandió por varias ciudades. Operaban en células de tres personas, utilizaban seudónimos y hasta un alfabeto cifrado para protegerse. A través de sociedades culturales como La Filantrópica y La Dramática, difundían sus ideales independentistas mediante el teatro y la educación, despertando conciencia patriótica en la población.
Los acontecimientos se aceleraron cuando el presidente haitiano Jean-Pierre Boyer fue derrocado. La coyuntura política abrió una oportunidad que los patriotas no dejaron pasar.
Aunque Duarte estaba ausente, la noche del 27 de febrero de 1844, en la Puerta del Conde, Francisco del Rosario Sánchez proclamó la independencia, acompañado de Ramón Matías Mella, Tomás Bobadilla, Manuel Jiménez y otros patriotas decididos a romper con el dominio haitiano.
El inicio de la acción separatista fue marcado por el famoso “trabucazo” de Mella en la Puerta de la Misericordia, cuyo estruendo anunció que la decisión estaba tomada.
Esa noche se izó por primera vez la Bandera Dominicana, confeccionada por Concepción Bona y María Trinidad Sánchez junto a otras damas. La enseña había sido concebida por Duarte y aprobada años antes en el seno de La Trinitaria, como símbolo del nuevo Estado: la República Dominicana.
Desde entonces, lo que antes era un acto clandestino se convirtió en identidad nacional.