Guardianes de la verdad Opinión

IA

Oteando el pasado y el futuro desde la cota 74

La inteligencia artificial y la robótica harán innecesarias cientos de carreras profesionales, sin que aún sepamos cuáles áreas del trabajo humano sobrevivirán. Probablemente, la IA termine por hacer obsoleto al Homo sapiens.

IA. Foto de archivo

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A quienes hemos tenido el favor del Señor de llegar a los 74 años con salud, trabajo y una gran familia; haber vivido en dos siglos, transitar de la era analógica a la digital e incursionar en la inteligencia artificial, todo ello nos concede una mirada retrospectiva privilegiada sobre los avances tecnológicos. Sin embargo, simultáneamente, somos testigos del resurgimiento de autoritarismos populistas, del debilitamiento de los sistemas democráticos y de un futuro incierto para la humanidad, para mi país y para mis descendientes.

En mi niñez jugábamos al topao y a las escondidas; veíamos Cisco Kid y Pancho, Boston Blackie y El Gato Félix como únicas diversiones infantiles del canal 4. Luego, con Rahintel, disfrutamos de series memorables como Las aventuras de Rin Tin Tin. Mis nietos no ven televisión: sus juegos son digitales, en tabletas y teléfonos inteligentes.

Recibí una formación hogareña católica; cursé y viví acontecimientos históricos determinantes: la muerte del dictador Trujillo, la salida de Balaguer, el Consejo de Estado, las primeras elecciones libres con el profesor Juan Bosch, su derrocamiento, la inmolación de Manolo Tavárez Justo y sus compañeros del 14 de Junio, la Revolución de Abril y el retorno al poder del doctor Balaguer; luego el triunfo del PRD, la vuelta de Balaguer, los 16 años del PLD y el regreso del PRD-PRM.

Estudié el bachillerato en el Colegio La Milagrosa. Al igual que en Santa Ana, recibí una sólida formación, especialmente en matemáticas. Aspiraba a realizar un doctorado en esa ciencia, pero ante las limitaciones económicas estudié Ingeniería Civil en la UASD, donde me gradué Magna Cum Laude, y posteriormente obtuve una Maestría en Economía en la PUCMM.

Ejercí la ingeniería en análisis estructural y construcción; fui secretario general y presidente del CODIA. Desde hace 35 años ejerzo la comunicación, dirigiendo programas y noticiarios. En ambas áreas fui testigo directo de profundas transformaciones tecnológicas. Durante 15 años tuve el honor de ser miembro de la Junta Monetaria y, hasta la fecha, acumulo diez años, en dos etapas, en el Banco ADEMI.

Hasta la adolescencia realizábamos manualmente las operaciones matemáticas; luego llegó la regla de cálculo, hasta que la calculadora Texas Instruments volvió obsoleto todo lo anterior. Aprendimos el lenguaje FORTRAN IV y utilizamos tarjetas perforadas para comunicarnos con computadoras que ocupaban salones completos en la UASD. En 1986 compré mi primera computadora personal: WordPerfect y Lotus 1-2-3 eran las herramientas habituales, hasta la llegada del internet dial-up.

De la regla de cálculo a la laptop; de los teléfonos inteligentes, computadoras, cámaras y calculadoras a la vez, a las tabletas y a ChatGPT; de la radio y la televisión en blanco y negro al cable, Netflix, el streaming y las redes sociales: todo ello representa un salto extraordinario ocurrido en menos de cuatro décadas.

El mundo por venir nos plantea enormes desafíos: el cambio climático, la crisis demográfica y migratoria, en nuestro caso, la haitiana, los conflictos geopolíticos, el declive relativo de Estados Unidos, las recurrentes crisis financieras y la desglobalización.

La inteligencia artificial y la robótica harán innecesarias cientos de carreras profesionales, sin que aún sepamos cuáles áreas del trabajo humano sobrevivirán. Probablemente, la IA termine por hacer obsoleto al Homo sapiens.

Un mundo complejo y lleno de incertidumbres aguarda a mis hijos y nietos en las próximas dos décadas, en las cuales, con alta probabilidad estadística, no alcanzaré la cota 94.

Sobre el autor
Ramón Núñez Ramírez

Ramón Núñez Ramírez

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